Opciones de financiación de proyectos de eficiencia energética en Latinoamérica

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Los costes energéticos son una preocupación para cualquier empresa, de ahí que la implantación de medidas de eficiencia energética sea una opción muy interesante para lograr una mayor rentabilidad.

Aunque los precios de la energía en países como Chile están experimentando bajadas notorias, en la mayoría de los países de América Latina el consumo energético y el precio de la energía viene mostrando una escalada continua en los últimos años. De hecho, el consumo energético en México ha crecido un 74,1 % en en el periodo que va desde 1990 a 2015, según el “Informe Nacional de Monitoreo de la Eficiencia Energética en México“ publicado en mayo por la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía.

Pese a esta realidad y al alto potencial de ahorro energético que tienen muchas empresas de la región, especialmente las dedicadas al sector industrial, agroalimentario y de gran consumo, el tejido empresarial  latinoamericano aún está a años luz en materia de ahorro de energía y eficiencia energética con respecto a la realidad europea o norteamericana. Una de las principales barreras que encuentran las empresas de Latam para emprender proyectos de eficiencia energética es la escasez de líneas específicas de financiación. La consultora Ceara ha recopilado las diferentes maneras de financiar proyectos renovables en empresas para mejorar su eficiencia energética.

1. Autofinanciamiento

Mediante esta fórmula, la empresa se financia aplicando parte de sus beneficios. Es una opción más viable para grandes empresas, aunque incluso organizaciones con un alto volumen de facturación pueden encontrar dificultades para financiar el arranque de la implementación de medidas de calado con rentabilidad a más largo.

2. Créditos / préstamos / leasing

Mediante el préstamo es posible financiar una gran parte de la inversión (préstamo directo o crédito).

Las líneas de crédito suelen involucrar a las instituciones financieras para asignar los fondos. Por otro lado, el leasing permite el arrendamiento de bienes de equipo con opción a compra. Las ventajas de estas fórmulas son la disminución en el costo de financiamiento y la creación de apalancamiento.

Por ejemplo, en Chile, el Banco Estado otorga una línea de crédito especializado en proyectos de eficiencia energética y autoconsumo con energías renovables dirigido a pequeñas empresas, gracias a un convenio con el Ministerio de Energía y la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE). Esta línea permite mediante Crédito o Leasing, el financiamiento durante 12 años hasta el 80 % del valor neto del proyecto. Para solicitar este crédito, hay que contar con una ficha de factibilidad técnica y ahorro validada por la AChEE.

Además, el Banco Estado dispone de otras líneas que préstamos hipotecarios para la construcción de viviendas eficientes (con el objeto de tener el menor gasto energético posible) con una tasa entre 12 % y 15 % más baja de lo habitual.

En México, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (IBRD) ha otorgado préstamos para el Proyecto de Eficiencia y Sustentabilidad Energética en Municipios y líneas de crédito a proyectos de eficiencia energética a través de los Fondos de Tecnología Limpia (CTF).

3. Donación de un tercero (incentivos / subsidios)

Los programas de incentivos y subsidios mediante una subvención cuentan con el proceso de participación más sencillo. Se han utilizado de forma más extensiva en Norte América y Europa. Con ello consiguen que las oportunidades de inversión en eficiencia energética sean lo suficientemente efectivas, de forma que los participantes financien el resto de la inversión con sus propios recursos. El problema de esta fórmula es la dependencia del compromiso político de las autoridades.

Por otro lado existen donaciones mediante cooperación internacional como por ejemplo, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), que ha apoyado en México a la incorporación de la eficiencia energética en la agenda pública.

Asimismo, la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ) participa en muchos proyectos de incorporación de soluciones de eficiencia energética y energías renovables.

4. Financiamiento de participaciones de capital mediante contratos EPC o ESC (ESCOS)

Los acuerdos más habituales en el ámbito internacional entre la empresa de servicios energéticos y el cliente a la hora de implementar medidas de mejora de la eficiencia energética son los Energy Performance Contract EPC o CRE. Se trata de contratos de servicios energéticos por desempeño. En este modelo, las inversiones se recuperan mediante los ahorros esperados convenidos en el contrato, donde también ambas partes suelen compartir el riesgo.

En Chile, en estos momentos, se está evaluando la posibilidad de armar un fondo de inversiones para proyectos de eficiencia energética que “compre” proyectos ESCO en operación y se fomente así la realización de mayor número de proyectos de este tipo.

5. Financiamiento mezzanine
Este mecanismo es un híbrido entre el financiamiento de deuda y participaciones de capital. Consiste en una estructura de deudas subordinadas, sin garantía real y con amplios períodos de gracia, lo que permite a las empresas conservar efectivo y utilizarlo en momentos de crecimiento agresivos.

6. Crowdfunding
El dinero se consigue recolectando fondos de un gran número de inversores particulares, sin bancos o instituciones financieras como intermediarios, a través de plataformas de internet. Recientemente se han financiado varios proyectos solares en Chile y República Dominicana.

7. Financiación on-bill
Se trata de un tipo de contrato muy extendido en Estados Unidos y Reino Unido, casi inexistente en el resto de regiones. La empresa que suministra la energía incluirá en la factura los cargos adicionales para repagar la deuda.

8. Financiamiento de participaciones de capital basada en equity
Mediante esta fórmula, ciertas empresas invierten capital de riesgo en un plan de negocio en el que confían.