El empoderamiento de la energía fotovoltaica

Share

Al contrario de lo que sucede en la mayoría de universidades, donde las tesis doctorales acumulan polvo en sus archivos, la Universidad Estatal de Arizona (Arizona State University, ASU) están aplicando a casos concretos los resultados de la investigación de sus estudiantes.

Allí, un grupo interdisciplinar de estudiantes está realizando un trabajo que detalla los efectos socioeconómicos de la introducción de la tecnología solar en las comunidades rurales de Belice.

A finales de este mes de febrero, Ivan Bascon, Olivia Gonzalez y Grant Laufer presentarán sus hallazgos iniciales en la Conferencia de Desarrollo Humano en Indiana, adonde también acudirá un representante de la organización que suministró la tecnología solar para que participe en la defensa de su tesis que tendrá lugar esta primavera.

La idea de su tesis surgió después de participar en The Global Intensive Experience (GIE), un programa único de estudios en el extranjero auspiciado por la Escuela de Pensamiento y Liderazgo Cívico y Económico de la ASU diseñado para exponer a los estudiantes a la democracia liberal en diferentes contextos alrededor del mundo.

Bascon, experto en biociencias moleculares y biotecnología; Laufer, con especialidad en economía y negocios; y Gonzalez, experta en salud mundial; participaron en el programa de la India en primavera de 2018, donde fueron testigos del trabajo que se está realizando en el Barefoot College, una organización voluntaria fundada en 1986 que capacita a mujeres pobres de entornos rurales -llamadas Solar Mamas- de todo el mundo para que se conviertan en empresarias y produzcan tecnología de energía solar para llevarla de vuelta a sus comunidades.

Lo que vieron les impactó profundamente.

“Casi me pareció demasiado asombroso para ser verdad”, dijo Laufer. “Todas estas personas extranjeras que se reúnen, hablan idiomas diferentes, tienen orígenes diferentes, y todos están aprendiendo a ser ingenieros solares. Es imposible no querer profundizar más en el tema”.

Como personas interesadas en el desarrollo internacional, también quedaron impresionados con el enfoque de la organización sin ánimo de lucro en el empoderamiento sostenible.

Así que el trío ideó un plan para viajar a una de las comunidades rurales de Belice donde las Solar Mamas había llevado la tecnología solar y ver por sí mismos cómo afectaba a la comunidad.

Durante 17 días observaron y entrevistaron a los residentes de Santa Elena, donde recientemente se había introducido la tecnología solar, y de Jalacte, otra aldea rural que hasta entonces no tenía electricidad.

La mayor parte del tiempo se hospedaron en un albergue de Punta Gorda, un pueblo de pescadores en la costa caribeña del sur de Belice, y tomaron un autobús cada día a las aldeas rurales. Pero una noche, el concejal de Santa Elena -cuya esposa es una Solar Mama- los invitó a pasar la noche en su casa.

Esa noche, comieron una comida tradicional y durmieron en una hamaca.

Desde que regresó de Belice, el grupo ha estado analizando montañas de notas y horas de entrevistas. Pasará algún tiempo antes de que plasmen en un trabajo todas sus experiencias, pero han podido hacer algunas evaluaciones preliminares de los datos y han encontrado beneficios tanto para la salud como económicos derivados de tener energía solar.

En cuanto a la salud, la tecnología solar elimina la necesidad de lámparas de queroseno. Económicamente, la iluminación más eficiente permite que las mujeres trabajen más horas haciendo artesanías y joyas, una importante fuente de ingresos para la aldea.

“Que una ONG acuda allí y simplemente haga el cambio es el camino más fácil, pero el más difícil y duradero es empoderar a otros de manera que tengan las herramientas y los recursos para hacer los cambios que quieren. Ese matiz es muy importante”, dijo Bascon.

Actualmente, GIE ofrece programas en el norte de la India, Israel y Cisjordania, y se está trabajando para añadir otro en Sudáfrica.