Honduras podría usar el riego con solar para paliar el estado de emergencia

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El pasado miércoles 15, el Gobierno de Honduras declaró el estado de emergencia Corredor Seco. Se trata de una zona del país en la frontera con El Salvador con una población de más de un millón de personas. La sequía afecta especialmente a una 300.000 personas que viven de agricultura de subsistencia.

Las autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) están considerando consideran un proyecto de riego bombeado con energía solar para los sectores más afectados canícula o ausencia de lluvias.

El gobierno construirá cosechadoras de agua y pozos perforados mediante sistemas de bombeo solar para contribuir a la producción y productividad a esas familias afectadas por la sequía.

Representantes de la Empresa Eco Aldeas de Honduras, que cuenta con más de 15 años de experiencia en la instalación de estos sistemas, fueron los primeros en presentar ese modelo a las autoridades de la SAG como alternativa para los productores.

Según ha publicado el periódico local La Tribuna, el titular de la SAG, Mauricio Guevara, la mayoría de campesinos que habitan en esa zona practican la agricultura de subsistencia, por lo tanto su acceso a créditos es muy difícil.

“Con la modalidad de asociatividad a través de cajas rurales en las zonas afectadas, se buscarán esquemas con fondos blandos para el financiamiento de estos pequeños productores”, añade el periódico.

En abril, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó un informe para incentivar el riego con energía solar. Además, utilizar paneles fotovoltaicos para el riego tiene ventajas añadidas: los paneles solares producen energía incluso en momentos en los que no se necesita regar, lo que ofrece oportunidades para utilizar máquinas para el descascarillado de arroz, molinos, depuradoras de agua o unidades de almacenamiento en frío, todo lo cual contribuye al desarrollo rural y a generar ingresos. En algunos casos, la energía solar también puede convertirse en un “cultivo remunerado” si se alienta a los agricultores a reducir el exceso de bombeo de agua y optar por acumular y vender su excedente de energía a la red eléctrica.

Muchos gobiernos de América Latina están potenciando su uso para comunidades agrícolas aisladas, como recientemente han mostrado República DominicanaChile y Argentina.