Construyendo la nueva subasta de renovables de Colombia

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Eckhart Gouras, director ejecutivo de pv magazine, estuvo el viernes pasado en el centro de Bogotá para hablar con la asociación colombiana de energías renovables, SER Colombia, sobre la primera subasta de energía limpia de la nación.

La entrevista con la experta en asuntos regulatorios de SER, Carolina Obando, tuvo lugar en la oficina de WeWork de la asociación y el hecho de que SER use WeWork es indicativo de dos cosas. En primer lugar, muestra que la asociación, que se fundó en marzo de 2016, es todavía muy joven y, en segundo lugar, que el sector de las energías renovables colombiano se encuentra en una fase de desarrollo muy rápido, especialmente para la energía solar. De hecho, de los 6,2 GW de proyectos ya aprobados por las autoridades colombianas, 4,3 GW son para proyectos fotovoltaicos y 1,8 GW son para plantas eólicas.

Dirigida por Germán Corredor, la asociación, que tiene actualmente 25 miembros, está creciendo y el espacio flexible de oficinas que ofrece WeWork es una solución obvia. Es muy probable, además, que después de que la primera subasta sea concluida, SER Colombia se expanda aún más.

Según explicó Carolina Obando, el sistema de subastas aún no estaba bien definido cuando la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), un departamento del Ministerio de Minas y Energía que en febrero intentó llevar a cabo la licitación, que poco después fue anulada. La UPME, de hecho, terminó sin seleccionar ningún proyecto y pospuso el certamen inicialmente hasta junio y posteriormente hasta el 30 de septiembre.

Múltiples compradores

Obando explicó que el sistema de subastas de renovables de Colombia tiene características muy peculiares, ya que el objetivo principal de las mismas es unir a los proveedores de energía renovable con las empresas nacionales de distribución de electricidad que actúan como compradores de la energía generada. Sin embargo, no es fácil hacer coincidir el lado de la oferta con las numerosas entidades del lado de la demanda, en lugar de una sola empresa eléctrica nacional. Cuando se deben involucrar múltiples compradores en una licitación de renovables, su realización se vuelve aún más complicada.

Según Obando, en febrero simplemente no había incentivo para que esto ocurriera. El difícil trabajo de SER Colombia y el ministerio condujo a mejoras sustanciales en el mecanismo de la subasta, lo que inspira optimismo sobre los resultados del certamen que se celebrará este otoño. Obando prevé, además, que otra subasta podría tener lugar el próximo año y con una cartera de proyectos de 4,3 GW la solar podría permitir al mercado colombiano alcanzar una dimensión de nivel internacional.

Uno de los cambios realizados en los términos de la subasta fue la extensión de los PPAs a 15 años, en lugar de los doce inicialmente previstos. Ese cambio es muy importante para SER, que tiene entres sus asociados varios desarrolladores internacionales, que a menudo cooperan con empresas colombianas. De hecho, para los miembros de SER era más importante establecer un plazo de 15 años que establecer un pago en dólares para la subasata. Ser pagado en pesos conlleva un riesgo significativo, pero la economía colombiana hizo recientemente grandes avances para que el espectro de la devaluación de la moneda sea menos probable en los próximos años.

Obligación de comprar energía verde

Sin embargo, la enmienda más prometedora a las reglas de la subasta fue la decisión de ordenar a las autoridades locales que compren energía limpia incluso si no participan en la licitación. Los gobiernos locales no están en contra de la energía renovable, pero son reacios al riesgo y evitan las nuevas empresas de generación de energía a favor de proveedores de energía bien establecidos.

Sin embargo, la ministra de minas y energía, Maria Fernanda Suárez, es una persona que asume riesgos y está lista para cambiar esto y desarrollar el mercado eléctrico incrementando el papel de las energías renovables, según Obando. El objetivo a corto plazo es alcanzar 1,5 GW de capacidad de energías renovables para 2022, un gran salto para una nación con solo 80 MW de capacidad instalada en la actualidad. ¿Por qué 2022? Este es el último año del mandato del presidente Iván Duque Márquez.

Para participar en la subasta, los proyectos de energía limpia deben registrarse en la UPME. Entre las cuestiones técnicas principales la más complicada es asegurarse el permiso para el punto de conexión. Como explicó Obando, la red del país no cubre vastas zonas del este de Colombia y debe ser expandida y mejorada. Eso representa un cuello de botella para los desarrolladores interesados ​​en construir plantas fotovoltaicas. El permiso del punto de conexión, por lo tanto, es “imprescindible” para los desarrolladores que deseen ganar en la licitación del próximo mes. Una vez que un postor se haya asegurado un contrato, entran en vigencia otros requisitos, inclusive las autorizaciones ambientales y los permisos sociales, que están relacionados con el empleo local.

La solar sobre cubierta

Las subastas, sin embargo, se concibieron para las plantas solares a gran escala, con una capacidad de más de 5 MW, y Obando cree que el potencial de la energía solar en el país es muy grande para las instalaciones sobre tejado. Es difícil actualmente cuantificar la capacidad instalada de los proyectos de generación distribuida en Colombia, ya que los sistemas sobre cubierta más pequeños no están sujetos a registro obligatorio. SER Colombia, sin embargo, está presionando al gobierno para que cambie eso, ya que dichos sistemas podrían ser útiles para alcanzar los objetivos de capacidad.

Obando estima que este año traerá alrededor de 200 MW de nuevas instalaciones fotovoltaicas. El año próximo y 2021, dijo, verá un aumento en las instalaciones impulsado en gran medida por las subastas de energías renovables de este año y el próximo.