Brasil intenta blindar los derechos adquiridos en la actualización de las normas de generación distribuida

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Durante el debate sobre la generación distribuida en Brasil, Daniel Vieira, asesor de la Junta Directiva de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL), reafirmó el compromiso del regulador de preservar los derechos adquiridos de los consumidores que ya cuentan con una instalación fotovoltaica de generación distribuida.

Según Vieira, la actualización de la Resolución Normativa N.º 482 de ANEEL, que permite a los consumidores generar y consumir su propia electricidad a partir de fuentes renovables con mayor libertad y economía, solo entrará en vigor cuando Brasil alcance un mínimo de participación de la generación distribuida en la matriz eléctrica nacional.

“Los cambios en las reglas de generación distribuida en Brasil, que se espera se publiquen en el segundo semestre de este año, solo serán válidos para nuevas conexiones en Brasil, garantizando así la seguridad jurídica y los contratos de los pioneros que creyeron en esta tecnología”, declaró Vieira durante una reunión convocada por la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (ABSolar) en São Paulo la semana pasada. Uno de los temas centrales de la discusión fue el modelo de valoración de la electricidad y los beneficios de la microgeneración y la minigeneración solar fotovoltaica distribuida para el sector eléctrico, la sociedad brasileña y el desarrollo sostenible del país.

Durante todo el proceso de debate regulatorio, ABSolar ha guiado la discusión sobre la microgeneración y la microgeneración distribuida solar fotovoltaica a partir de una evaluación de alto nivel, centrada en los beneficios proporcionados a la sociedad brasileña en su conjunto. “En la última audiencia pública, los equipos técnicos de Aneel incorporaron correctamente varios de los atributos positivos de la generación distribuida en la metodología de análisis, comparando estos atributos con los eventuales costos existentes”, recordó el CEO de ABSOLAR, Rodrigo Sauaia. Según él, a pesar de ser un buen comienzo, el proyecto de ley sigue incompleto. “Existe la necesidad de mejoras, como ajustar supuestos importantes e incorporar los otros beneficios relevantes que la generación distribuida agrega al país y que fueron dejados fuera del análisis”, explicó.

Ronaldo Koloszuk, presidente de la Junta Directiva de ABSolar, recordó que aunque la generación distribuida finalmente está comenzando a crecer en el país, Brasil está muy por detrás del mundo. “Por lo tanto, aún es demasiado pronto para cualquier cambio en la norma. La generación solar fotovoltaica distribuida aportó libertad y elección a menos de 75.000 usuarios de los más de 84 millones de consumidores que aun dependen de los distribuidores. En otras palabras, ni siquiera representa media gota en un océano de brasileños cada vez más presionados por los altos aranceles”, dijo Koloszuk.

Según Barbara Rubim, vicepresidenta de Generación Distribuida de ABSolar, la actualización de la norma regulatoria debe considerar, de manera amplia, los beneficios energéticos, eléctricos, económicos, sociales y ambientales. “Además de reducir las pérdidas en la distribución y transmisión y reducir la capacidad, es necesario considerar, por ejemplo, el aplazamiento de las inversiones en transmisión y distribución de electricidad, el alivio de la red por efecto vecinal, la generación de empleos, la diversificación de la matriz eléctrica y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, entre otros”, concluyó.

Los sistemas fotovoltaicos instalados en Brasil bajo el marco regulatorio para la generación distribuida, que incluye todas las instalaciones que no superan los 5 MW de tamaño, alcanzaron los 501,9 MW a finales de diciembre de 2018, según las estadísticas publicadas por ABSolar.