Inversores chinos planean un proyecto solar de 300 MW en el estado brasileño de Mato Grosso

Representates de la empresa china CED Prometheus han firmado con Pedro Taques, el gobernador del estado brasileño de Mato Grosso, un acuerdo de intenciones para la construcción de una planta fotovoltaico de gran tamaño en la prefectura de Chapada dos Guimarães.

Según informa el gobierno local en un comunicado, el proyecto necesitará una inversión de aproximadamente $ 330 millones. La central será realizada gracias a un 100 % de inversión privada y con la participación de la empresa china.

La planta fotovoltaica, que tendrá una potencia de 300 MW, abastecerá con energía eléctrica las industrias del estado, permitiendo así reducir sus cuentas eléctricas, dijo el gobierno del estado en el comunicado.

“Queremos que este proyecto sea realizado muy pronto para traer beneficios a la industria y comercio de Mato Grosso”, subrayó la gerente general de CED Prometheus, Flora Wel.

La federación local de empresarios, el Sistema Federação das Indústrias no Estado de Mato Gross, cree que a través del proyecto las industrias de la región podrían llegar a beneficiarse de unos precios de la electricidad de entre un 25 y 30 por ciento más bajos.

El gobierno local, sin embargo, no ha aclarado si la central fotovoltaica se asegurará un contrato de compaventa de la energía (PPA) con alguna entidad pública a nivel regional o nacional mediante un mecanismo de subastas, o si la instalación venderá enegía a las industria local a través de PPA privados, algo que sigue siendo bastante complicado en Brasil.

En una reciente entrevista con pv magazine, el presidente de la asociación brasileña ABSOLAR, Rodrigo Sauaia, explicó que sigue siendo muy difícil cerrar PPAs entre agentes privados. “Desde el punto de vista regulatorio y legal,” dijo Sauaia a pv magazine, “no existen obstáculos para la realización de contratos de venta de energía entre agentes privados, exactamente como está sucediendo en otros países de América Latina. En Brasil, esto ocurriría en el Ambiente de Contratación Libre (ACL). Sin embargo, hay dos desafíos para la contratación en este mercado: el primero es la competencia directa de la fuente solar fotovoltaica con proyectos de otras fuentes y de gran tamaño, como usinas hidroeléctricas antiguas y ya amortizadas, que pueden ofrecer precios más competitivos por ser inversiones antiguas y ya amortiguadas. Un segundo factor es la dificultad de encontrar financiamiento para esos PPA, cuyos plazos practicados en Brasil varían entre dos y cinco años, o sea, son extremadamente cortos para el ciclo de inversión de una instalación solar fotovoltaica”.