Las emisiones de carbono del sector eléctrico brasileño se dispararán pese al crecimiento de las renovables

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Actualmente, el sector eléctrico británico emite 26 veces más (132 gCO2/kWh) que el brasileño (5 gCO2/kWh). Sin embargo, Brasil se convertirá en un mayor emisor que Gran Bretaña en 2047, según revela un nuevo análisis del líder mundial en análisis del sector eléctrico, Aurora Energy Research.

De 2024 a 2060, se prevé que las emisiones de España y el Reino Unido desciendan un 88% y un 112%, respectivamente, hasta 8,2 gCO2/kWh y -15,9 gCO2/kWh. Por otro lado, se prevé que las emisiones de Brasil aumenten un 54% durante este periodo, alcanzando los 7,7 gCO2/kWh, concluye el análisis.

La creciente demanda y la apertura del mercado libre están llevando a Brasil a ampliar su sistema energético. Con el crecimiento de la energía hidroeléctrica limitado por las restricciones fluviales y las preocupaciones medioambientales, se espera que la cuota de capacidad solar y eólica terrestre aumente del 21% en 2023 al 54% del sistema en 2060. Sin embargo, dada la naturaleza intermitente de estas fuentes y el contexto normativo actual, las centrales térmicas seguirán siendo cruciales para garantizar la seguridad del suministro durante los periodos de baja producción de energías renovables.

Las soluciones de resiliencia del sistema neutras en carbono, como las baterías y las centrales hidroeléctricas reversibles, se ven obstaculizadas por el actual marco regulador. Las inversiones en estas tecnologías no son atractivas desde el punto de vista financiero, ya que no se compensa a las centrales eléctricas por prestar servicios auxiliares. Además, faltan mecanismos gubernamentales que ayuden a los inversores a gestionar los elevados costos de desarrollo e importación de estas tecnologías, afirma Aurora.

A diferencia de España, donde se ha implementado un marco competitivo de subsidios para ayudar a mitigar los costos de estas iniciativas, en Brasil, las subastas de reserva de capacidad -mecanismos creados para construir capacidad para satisfacer la demanda durante las horas punta y cuando las renovables no están generando- dependen del crecimiento de las centrales térmicas. En 2021, solo participaron centrales térmicas y, para la subasta de agosto, a pesar de añadir por primera vez la posibilidad de ampliar las centrales hidroeléctricas existentes, se espera de nuevo una mayor expansión de estas centrales. Además, la reglamentación existente en Brasil crea incertidumbres, sobre todo en relación con las tarifas y la concesión de licencias, ya que los sistemas de almacenamiento tienen un doble papel en el consumo y la generación. Esto dificulta la inversión en proyectos de almacenamiento, limitando su contribución a la reducción de las emisiones de carbono y a la estabilidad de la red.

“Las centrales térmicas desempeñan un papel importante a la hora de proporcionar flexibilidad y seguridad de suministro, pero sin una regulación y una estructura de mercado que incentive las soluciones libres de carbono, como las centrales hidroeléctricas y los sistemas de almacenamiento, Brasil corre el riesgo de alcanzar en 2047 unas emisiones de carbono superiores a las de Gran Bretaña, desviándose del camino de Europa hacia el Net Zero”, afirma Inês Gaspar, product manager de Aurora Energy Research.

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