Paraná, en Brasil, tiene la primera instalación híbrida de biogás y fotovoltaica

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La primera planta híbrida de biogás y fotovoltaica a gran escala de Brasil fue inaugurada este jueves en Ouro Verde do Oeste, en el estado brasileño de Paraná. El gobernador, Carlos Massa Ratinho Junior, participó en la inauguración.

La empresa EnerDinBo se ha encargado de poner en marcha la instalación, que ha estado operando durante diez meses y comenzó a distribuir energía a la red hace 20 días. La inversión fue de 12 millones de reales (unos dos millones de dólares), incluyendo la estructura y el equipo.

La planta de biogás tiene la capacidad de procesar 700 toneladas de estiércol de cerdo por día. La planta fotovoltaica, en proceso de instalación, tendrá una capacidad de generación de 500 kWh en enero, cuando se calcula que esté finalizada. La energía generada se utilizará para compensar el consumo de energía en las granjas de las empresas del grupo, unas 40.

«Esta planta cierra un ciclo de la cadena de producción, en el que los residuos de la producción porcina dejan de ir directamente al suelo y al río, se transforman en energía y también en fertilizante, que vuelve al productor rural», dijo el gobernador.

Thiago González, director técnico de EnerDinBo, dijo que el modelo híbrido garantiza una vida mucho más larga para el proyecto. «Esto se debe a que durante el día somos capaces de utilizar las placas solares para generar electricidad, mientras que almacenamos el biogás y podemos utilizarlo por la noche», explicó.

Cuando no son tratados, los residuos van al suelo y llegan a las aguas subterráneas, contaminando el agua consumida por la población.  El proceso correcto también elimina los vectores, como las moscas, así como los posibles patógenos, además de la reducción del olor, que es una fuente constante de quejas en la comunidad.

La planta de biogás opera en un área de 48 mil metros cuadrados, con tres biodigestores y tres lagunas aeróbicas (con presencia de oxígeno), que es donde se produce la digestión de la materia orgánica antes de entrar en el proceso de combustión. Después de ser degradado se transforma en dos productos: los biofertilizantes utilizados en los pastos, tras someterse a un nuevo proceso aeróbico, y el propio biogás, que se transforma en energía eléctrica.

La planta recoge los materiales sin costo alguno por sus propias propiedades y separa las fracciones líquidas y sólidas. Luego, los residuos se transfieren a los biodigestores, donde el material pasa por cuatro fases hasta llegar al biogás con un 65% a 70% de metano, 25% a 30% de gas carbónico y otros gases como el oxígeno y el nitrógeno. Para la producción de energía, la energía química del gas se convierte en energía mecánica, que activa un generador que produce energía eléctrica.

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