Opinión- El salvador de las renovables en Perú: el vehículo eléctrico (parte 1/2)

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Por Ing. Andrés Muñoz, CEO de Infoenergética

Introducción

En el año 2010 se realizó la primera subasta RER en el Perú, en la que el precio promedio de los proyectos adjudicados fue de 110,25 US$/MWh debido a la influencia del alto precio de la tecnología fotovoltaica. La siguiente, celebrada en el año 2011, consiguió un precio medio de 83 US$/MWh, mientras que en la tercera el precio descendió hasta los 56.6 US$/MWh. La última subasta realizada, en 2016, llegó a un precio récord de 45 US$/MWh.

La evolución de la eficiencia tecnológica y la aparición de nuevas empresas del sector potenció el descenso de los costes, logrando aumentar la competitividad de las tecnologías renovables frente otro tipo de fuentes. Sin embargo, la quinta subasta prometida por el gobierno el pasado año no se ha realizado aún ni tiene fecha programada (a día de la publicación de este artículo). A pesar del interés de diversos agentes el sector, el Gobierno Peruano canceló la convocatoria de una licitación para el 2018 a pesar de que la ley de renovables de 2008 estipula que se debe celebrar al menos una subasta cada dos años. El motivo principal para justificar la suspensión fue la sobreoferta de energía eléctrica, y es que la matriz energética del país es capaz de abastecer al doble de la máxima demanda eléctrica registrada hasta el momento. Por tanto, ¿qué factor puede hacer que se promuevan más las tecnologías renovables en un país que, como argumenta el Gobierno, dispone de más capacidad de la que necesita?

Crecimiento de la demanda eléctrica

Cuando la demanda máxima de energía no alcanza ni la mitad de la oferta por parte de la generación eléctrica, no existe un argumento de suficiente peso para compensar ese hecho y justificar la creación de nuevas unidades generadoras de electricidad. Ni el aprovechamiento de los recursos naturales, ni la atracción de inversión extranjera, ni siquiera la búsqueda de independencia energética o la reducción de gases contaminantes pueden competir con algo tan simple como: Si no hay necesidad ¿para qué hacerlo?

Ese factor es uno de los que han hecho que un país con una gran cantidad de recursos naturales como España, por ejemplo, haya sufrido una desaceleración muy importante en los últimos años en cuanto a la promoción de proyectos de energía renovable. Y ese parece ser uno de los puntos claves de la no incorporación de tecnología renovable al mix de Perú.

Para fomentar ese tipo de proyectos existen dos caminos:

  1. Sustituir centrales térmicas por parques eólicos o solares. Este tipo de acciones conllevan un coste de desmantelamiento muy elevado, a parte del efecto negativo ante la economía local y el excedente del recurso utilizado. Aunque a largo plazo serán obligatorios, se antoja difícil a día de hoy imaginar una política de cancelación de un recurso que, por otro lado, es uno de los más abundantes en el país, como es el gas natural.
  2. Hacer crecer la demanda. Ese es el objetivo para que las renovables penetren en mayor medida en el mix. Si la economía no crece y las necesidades energéticas tampoco, existe una alternativa para ello que pasa por sustituir el uso de combustibles fósiles por electricidad: El transporte.

En ese punto es donde entra la importancia de comenzar a cambiar el parque automovilístico de la región, Lima principalmente, por vehículos eléctricos que precisen de estar conectados a la red para cargar sus baterías.

Cambio de paradigma

Para ello, es necesario que los siguientes actores tomen las siguientes actitudes:

  1. Gobierno: Todo empieza por fomentar el uso de estos vehículos mediante la concienciación social y la educación a través de publicidad y del llamado “Predicar con el ejemplo”. De vital importancia es que, ya que económicamente son vehículos más costosos, cuenten con ayudas como una reducción en el pago del Impuesto Vehicular, por ejemplo, o como en el caso de España, el no pago o descuento en las tasas de peajes en las carreteras.
  2. Sociedad: En una sociedad donde tener un coche es importante, igual debería serlo la concienciación sobre la salud, y por ello, el respeto al medio ambiente que ejemplifican los coches eléctricos. La contaminación ambiental de la ciudad de Lima a causa de la cantidad de vehículos y la ausencia de zonas verdes se puede combatir transformando el parque automovilístico.

Algunas empresas, como la francesa Engie, ya están buscando impulsar el ingreso masivo de vehículos eléctricos para el transporte privado. Sin embargo, se encuentran con la inexistencia de una normativa que contemple el uso de este transporte y esa es una tarea pendiente del Gobierno. Si existen algunos indicadores positivos para este paradigma, como la llegada del primer bus eléctrico y la inminente de algunos modelos de autos enchufables, la evaluación por parte del MINEM de crear un subsidio para quienes deseen comprar un coche eléctrico y el trabajo en un marco regulatorio que promueva el uso de esa tecnología en el país. Además, el Ministerio de Economía ya ha reflejado su intención de exonerar a los autos eléctricos e híbridos del Impuesto Selectivo al Consumo. Otro tema a tratar, en la segunda parte del artículo, será la inexistencia de infraestructuras de recarga eléctrica.

Demanda energética

¿Y cuánta energía necesitaría el sistema para abastecer la carga de los vehículos eléctricos? Esa es una de las claves a estudiar para conocer si el parque de generación está preparado. Según el COES, la máxima demanda se registró en 2015 y fue de 6.275 MW, mientras que el parque dispone de de casi 13.000 MW instalados. Considerando que un ciudadano con vehículo recorre unos 10.000 kilómetros al año con su vehículo particular, esto supone un recorrido de, aproximadamente, 30 kilómetros al día. Un vehículo medio consume unos 21 kWh cada 100 kilómetros. Dado que la eficiencia del motor eléctrico consigue que la necesidad energética sea 4 veces menor que la de un motor de combustión, se puede aproximar que cada coche eléctrico tendría un consumo medio diario de 7 kWh.

Según datos de la Asociación Automotriz, hay más de 2,5 millones de autos en el país. Si multiplicamos ese valor por el consumo medio diario, podemos determinar que la demanda de energía crecería en 17,5 GWh al día, un total de 6.387 GWh al año. Eso quiere decir que el parque de generación eléctrica usaría 730 MW de capacidad instalada para abastecer esta hipotética flota de vehículos eléctricos, una cifra más que aceptable y admisible por parte del mix, que dispone de casi 13 GW instalados. Entonces ¿se necesitaría aumentar el parque de generación con renovables? Un mix energético no puede, a día de hoy, basarse en sólo 2 tecnologías como la hidráulica y la térmica. Un cambio brusco en las condiciones de uno de los dos recursos puede afectar de manera desmedida en el funcionamiento del sector, como puede ser el caso del fenómeno “El Niño” y su efecto sobre la capacidad de las presas hidráulicas. Además, la energía eólica puede generar electricidad durante la noche, momento óptimo para que el parque automotriz cargue sus baterías, con lo que no sería necesario un gran almacenamiento energético ni mantener operativas otras centrales. Esto mantendría una curva de demanda energética más plana, lo que favorecería la gestión y control de la red, al evitarse cambios bruscos de demanda energética entre el día y la noche.

Opinión

En esta primera parte del artículo he tratado de crear el escenario ideal, pero será en la segunda donde se aborden las problemáticas principales y el efecto con las renovables. La teoría es bastante clara, aumentar el parque de generación para que las tecnologías renovables penetren en mayor medida se basa en un crecimiento de la demanda. En ausencia de indicadores que señalen un crecimiento en la economía y en las necesidades energéticas, el sector transporte pasa a ser la alternativa más clara.

Todo puede empezar con la inclusión en el mercado de vehículos eléctricos para el servicio, como taxis, buses y montacargas, promovidos y puestos en funcionamiento por parte del Gobierno. En el caso de vehículos particulares, el camino parece más complejo, sobre todo teniendo en cuenta que un vehículo eléctrico puede llegar a costar hasta 3 veces más que uno convencional, a pesar de que se rentabilice a los pocos años gracias al coste del combustible (Electricidad Vs Petróleo). Además, la concienciación social es un trabajo arduo y que lleva tiempo y paciencia, por lo que a pesar de que un servidor considera que el vehículo eléctrico puede ser la piedra angular para la incorporación de renovables, se antoja difícil imaginar este escenario, al menos, a corto y medio plazo.

 Fuentes: La República, El Comercio, Gestión.pe, Engie, Osinergmin, COES- SINAC, Renault y Cenace.