América Latina alcanza los 13 GW de capacidad fotovoltaica instalada

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Las renovables siguieron dominando las nuevas incorporaciones a la matriz mundial de generación de energía eléctrica durante el pasado año. La capacidad renovable alcanzó los 2.537 GW renovables en todo el mundo a finales de 2019, un aumento de 176 GW respecto al año anterior.

Asia, con 330,1 GW de capacidad instalada, es la parte del mundo con la mayor parte de la capacidad fotovoltaica. China es el mayor mercado de la región con 205,7 GW de instalaciones acumuladas.

México, América Central, Sudamérica y Caribe

En cuanto a América Latina, México cuenta con 4.426 MW, América Central y Caribe suman 2.141 MW y Sudamérica, por su parte, ha alcanzado 6.464 en 2019.

En América Central y el Caribe, la capacidad fotovoltaica conectada a la red alcanzó 2,1 GW. Los mayores mercados de la región son Honduras (511 MW), República Dominicana (293 MW), Panamá (242 MW) y El Salvador (237 MW).

En América del Sur, los mayores mercados son Chile y Brasil, con 2,6 GW y 2,4 GW de instalaciones acumuladas, respectivamente. La capacidad fotovoltaica instalada acumulada del continente se situó en 6,46 GW a finales de diciembre.

Por su parte, Sudamérica registró 6.464 frente a los 5.246 MW de 2018. El país líder de la región es Chile, con 2.648 MW, seguido por Brasil, con 2.485 MW. Aunque en términos absolutos no sea tan significativo, Argentina también ha experimentado un fuerte crecimiento y ha más que duplicado en 2019 la capacidad instada en 2018, que pasa de 191 MW a 441 MW.

Fotovoltaica aislada

En cuanto a la capacidad fotovoltaica sin conexión a la red, alcanzó los 45.544 MW en 2019 en América Central y el Caribe, donde República Dominicana, con 21.046 MW, es el país líder; y los 91.230 MW en América del Sur. En esta región, destaca Perú (60.612 MW), seguido de Brasil, con 7.227 MW, Bolivia (4.860 MW) y Colombia (4.636 MW).

El informe se publica en medio de una crisis global que afecta prácticamente a todos los ámbitos de la vida, y avisa: “Como una amenaza existencial, las consecuencias multifacéticas del Coronavirus se posicionan ahora junto al cambio climático como un desafío decisivo de nuestro tiempo. Al responder a la crisis de hoy, los gobiernos pueden verse tentados a centrarse en soluciones a corto plazo. Sin embargo, las distinciones entre los desafíos a corto, mediano y largo plazo pueden ser engañosas. Las medidas de estímulo económico también deben abarcar objetivos de sostenibilidad y clima”.