La fotovoltaica en el mundo: UE, China e Italia

La Unión Europea (UE) y China han presentado esta semana consultas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre la imposición el pasado enero de aranceles a las células y módulos solares de silicio cristalino importados por parte de EE. UU.

La solicitud presentada por la UE es similar a las presentadas en las últimas dos semanas por Taiwán y Corea del Sur en las que se cuestionan los aranceles impuestos por EE. UU. a las células y módulos solares importados, que empiezan siendo del 30 % y se reducen secuencialmente sobre una base anual y hasta alcanzar el 15 % en 2022.

Aunque la UE en general no es un gran exportador de componentes fotovoltaicos, Alemania en particular sí desempeña un papel importante en la exportación. La UE, al igual que China, Taiwán y Corea del Sur, esperan obtener una compensación por los posibles daños que puedan causar los aranceles, como la pérdida de ingresos.

La solicitud de compensación de China es virtualmente idéntico y establece una fecha de consulta para el 9 o 12 de febrero. China, a diferencia de la UE, es el país dominante en la producción de componentes fotovoltaicos a nivel mundial y puede perder más de los aranceles que otras regiones. Algunas de las firmas solares más grandes de China han comenzado a evaluar estrategias alternativas de suministro, y JinkoSolar, la mayor compañía solar china en términos de envíos, recientemente confirmó que invertirá $ 140 millones para construir una planta de producción en Florida.

 

El promotor italiano de energía renovable LIMES RE y la empresa de consultoría con sede en Italia Prothea Srl han anunciado conjuntamente que tienen la intención de instalar alrededor de 500 MW de proyectos solares a gran escala sin subsidios en el país.

Según las empresas, las plantas tendrán una capacidad que va desde 10 MW a 50 MW, y se desarrollarán en varias regiones italianas durante los próximos tres años.

“Estos proyectos”, dijo el director ejecutivo de Prothea, David Armanini a pv magazine, “pretenden vender energía a operadores de energía locales bajo PPA privados que tendrán una duración mínima de 10 años”.

Las dos compañías creen que en los próximos 12 a 24 meses las condiciones del mercado serán favorables para ayudar a alcanzar el cierre financiero para proyectos no subsidiados en el país y para su viabilidad económica. “Los operadores de electricidad italianos han entendido que firmar un PPA con un productor de energía solar puede ser interesante”, afirmó Armanini.

Los proyectos se desarrollarán sin incentivos a nivel nacional e internacional.