La fotovoltaica en el mundo: Estados Unidos, Suecia y Dinamarca

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La participación de los “magnates” del petróleo y el gas en la energía limpia ha sido un asunto intermitente. Tal vez la historia más conocida fue la aventura que, durante 20 años BP mantuvo con la fabricación solar y que terminó justo cuando la industria solar mundial comenzó a despegar en 2011. Un ejemplo más prometedor es la propiedad mayoritaria que Total tiene sobre SunPower.

Shell no es ajena a la energía solar, ya que la japonesa Showa Shell Sekiyu ha sido el respaldo financiero detrás de Solar Frontier, el único fabricante mundial de diselenuro de cadmio, indio y galio (CIGS o CIS). Pero hoy Royal Dutch Shell se ha lanzado al desarrollo solar con una inversión de aproximadamente 200 millones de dólares en el Silicon Ranch de Tennessee.

Shell ha acordado adquirir una participación del 44 % del desarrollador de los fondos administrados y asesorados por Partners Group. Se espera que la transacción se cierre en el primer trimestre de 2018, y Shell pagará entre 193 y 217 millones de dólares, dependiendo de que Silicon Ranch cumpla ciertos objetivos. Un acuerdo por separado permitirá a Shell elevar su participación en el desarrollador más adelante si así lo desea.

Shell señala que la adquisición forma parte de su cartera global de Nuevas Energías y complementará su venta de energía mayorista en los Estados Unidos.

Silicon Ranch mantendrá su administración actual y la marca Silicon Ranch. Al adquirir la compañía, Shell compró una participación en un desarrollador pionero que ha construido una gran cantidad de energía solar en lugares donde la tecnología era desconocida.

Entre los 880 MW solares con los que cuenta la compañía, ya sean construidos, contratados o en construcción, se encuentran algunos de los primeros grandes proyectos solares en los estados sureños de Tennessee, Arkansas y Mississippi, incluida una planta solar de 50 MW en Hattiesburg, Mississippi.

 

El puente de Øresund conecta la capital de Dinamarca, Copenhague, con la ciudad sureña de Malmö y, aunque es considerado una obra maestra de ingeniería y también se le conoce por ser el puente ferroviario y de carretera más largo de Europa, su nombre se hizo famoso internacionalmente por The Bridge, un Serie de televisión de crimen escandinavo que se ha emitido en más de 100 países.

Esta vez, sin embargo, el puente no será escenario de horrendos crímenes y emocionantes aventuras, sino de la instalación de un sistema fotovoltaico que alimentará parte de las necesidades energéticas de la infraestructura.

Las dos compañías solares danesas, SolarFuture y Solarpark DK, han recibido un contrato de 2 millones de DKK (alrededor de $ 323.000) para la instalación solar por parte del consorcio que posee y opera la infraestructura, Øresundsbro Konsortiet.

En un principio, las empresas construirán un sistema fotovoltaico de 250 kW en una superficie de 1.500 m2 propiedad de la compañía danesa-sueca SVEDAB, que es uno de los miembros del consorcio. La capacidad del proyecto se puede ampliar a 700 kW en una etapa posterior, según ha informado Øresundsbro Konsortiet.

La instalación cubrirá alrededor del 4 % de las necesidades de energía del puente después de la finalización de la primera fase, y alrededor del 10 % si la expansión continúa.

Los paneles solares se colocarán entre las áreas de peaje norte y sur, a una distancia de, al menos, tres metros de la carretera, detrás de las rejas y del alumbrado vial. Es decir, cerca de la autopista y el ferrocarril. “Estamos contentos de participar en el plan verde de Øresund Bridge y esperamos cooperar con el consorcio”, dijo Mads Christensen, director de SolarFuture.