Bolivia presenta decepcionantes planes para la solar y renovables para 2018

Bolivia sigue siendo uno de los países de América con el menor nivel de desarrollo de energía solar y su gobierno no parece intencionado a modificar esta tendencia.

Aunque el Ministro de Energías de Bolivia, Rafael Alarcón, haya anunciado que la energía alternativa será una prioridad del gobierno en 2018, en su anuncio, el ministro ha especificado que los planes para la solar en este año se centrarán únicamente en hacer progresar el proyecto fotovoltaico Oruro de 50 MW que la Ende, la eléctrica estatal, está desarrollando en la localidad homónima.

Alarcón ha explicado que la planta debería entrar en operación en 2019 y que para este año solo están previstas la firma del contrato con la promotora, que está siendo seleccionada a través de una licitación, y el comienzo de su construcción. El arranque de la segunda fase del proyecto, que prevé la instalación de otros 50 MW de fotovoltaica, está también planeada para 2019.

En cuanto al otro proyecto solar de gran escala que la Ende está desarrollando – la central fotovoltaica Uyuni de 60 megavatios – Alarcón no proporcionó ninguna información.

Parece que, además del pobre desarrollo de la generación distribuida por falta de un marco regulatorio adecuado, el país andino tampoco va a ver arrancar de una vez la solar de gran escala. Hay que recordar, sin embargo, que Bolivia sigue teniendo una capacidad de generación muy limitada. Según Alarcón, de hecho, la demanda eléctrica en el país alcanzó un valor de 1.457 megavatios del Sistema Interconectado Nacional (SIN) a finales de octubre.

Eso significaría que la finalización de la planta solar Oruro podría permitir a la solar llegar a una cobertura de un 3,4 por ciento de la capacidad instalada a nivel nacional. Actualmente, la demanda se cubre por un 60 por ciento con le energía termoeléctrica y por un 40 por ciento con la hidroeléctrica. La cuota de acceso a la electricidad en el país sigue siendo una de las más bajas de América Latina. Según la Naciones Unidas, solo un 71,5 por ciento de la población tenía energía eléctrica en 2014.

Bolivia es uno de los países de América Latina con los más altos niveles de radiación solar. Según la Fundación Solon, el país, que tenía solo 5 MW de potencia fotovoltaica instalada a finales de 2016, tiene una radiación global horizontal de 1.000 a 1200 Kwh/m2-año.