La fotovoltaica en el mundo: AIE y China

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La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha publicado un nuevo análisis según el cual la estrategia más económica para el acceso universal a la electricidad en los países en vías de desarrollo es compatible con los objetivos para frenar el cambio climático y prevendrá millones de muertes cada año. Las mayores beneficiarias serías las mujeres en los países en vías de desarrollo. Según el informe en Asia, estos países están en vías de proporcionar acceso universal a la electricidad en 2030, y algunos como la India alcanzará esta meta a principios de la década de 2020. No obstante, 674 millones de personas seguirán sin tener acceso a la electricidad en 2030, la mayoría en el África Subsahariana. El informe subraya que hay un caso de “energía para todos” que puede conseguirse con la inversión requerida para alcanzar las metas de 2030 (31 mil millones de dólares estadounidenses) y representaría solo el 2 % de la inversión mundial en energía. El resto de los fondos podrían destinarse a inversión en renovables que hiciera posible el acceso a la electricidad en África subsahariana. Según recoge el informe, la energía para todos beneficiaría a todo el mundo, ya que el aire más limpio evitaría 1,8 millones de muertes respiratorias al año y la demanda energética y las emisiones de CO2 disminuirían aproximadamente al 0,2 %.

En China, la presión aumenta: un informe publicado por el Centro Nacional de China de Energía Renovables (CNREC) y el Instituto de Investigación Energética de la Academia de Investigación Macroeconómica afirma que, si el país quiere cumplir los acuerdos pactados en París, debe aumentar sus proyectos de energías renovables. Según dicho informe, el potencial de país para la solar, eólica e hidráulica excede con creces los objetivos fijados en el plan quinquenal lanzado en 2015, según el cual el gobierno tiene intención de instalar 340 GW de potencia hidráulica, 210 GW de eólica y 1120 GW de solar en este periodo. No obstante, debería también reducir el porcentaje que, según sus propios objetivos, tendrán los combustibles fósiles en su mix eléctrico: del 26 % fijado en el plan quinquenal debería reducirse al 15 % si quieren alcanzar sus metas en 2020. En 2007, el país se había convertido en el mayor emisor de gases efecto invernadero, por encima de los Estados Unidos, y se comprometió a descender sus las emisiones de dióxido de carbono en el marco de los acuerdos de París.