Bahía, en Brasil, ya tiene una laboratorio de certificación de componentes solares

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La Universidad Federal de Bahía (UFBA), en Brasil, ha puesto en marcha LabSolar, un laboratorio de certificación de componentes de energía solar fotovoltaica pionero en Brasil. Se encuentra en un edificio de unos 600 metros cuadrados de superficie, dotado de toda la tecnología necesaria para verificar y certificar los emisores, receptores y generadores de sistemas fotovoltaicos. A la cabeza de la coordinación del laboratorio se encuentra el profesor Denis David, del Instituto de Física de la UFBA, que cuenta con un equipo formado por jóvenes investigadores vinculados a la física, ingeniería, mecatrónica y química.

Hasta la puesta en marcha del LabSolar solo había un centro de verificación en Brasil, en São Paulo, que ofrece menos modalidades de prueba que el nuevo laboratorio. Actualmente, Brasil aún no realiza su propia certificación oficial de placas y componentes de energía solar.

Ubicado en el Parque Tecnológico de Bahía, LabSolar ha contado con una financiación de cerca de R$ 4,5 millones (US$ 1,2 millones) aportados por Coelba, como resultado de una necesidad de inversión en investigación realizada por la Agencia Nacional de Energía Eléctrica. De estos, cerca de R$ 2 millones (US$ 545.000) fueron invertidos en equipamientos, y el resto se invirtió en la construcción del edificio, que pertenece al Gobierno del Estado, que se hace cargo de los gastos de mantenimiento del sitio.

La certificación de una placa solar no es un proceso sencillo: es necesario demostrar que la energía generada es compatible con las especificaciones de la red eléctrica, y que la placa resiste todo tipo de condiciones climáticas, tales como variaciones de temperatura y niveles de exposición a la erosión por el agua de lluvia, el viento, la arena, el granizo e incluso la sombra. Si se expone durante mucho tiempo a la sombra, un panel solar puede quemarse, porque “si, al estar expuesto al sol, las células fotovoltaicas funcionan como generadores, a la sombra, funcionan como resistencias, y esto puede dañarlos”, explica el profesor David.

Entre los equipos con los que cuenta LabSolar se encuentran el simulador de flash solar (un conjunto de lámparas de flash con fuente de alta tensión y un banco de medición fabricado en Suiza, adquirido a un coste aproximado de 800.000 dólares, que se ilumina durante unos pocos milisegundos, para medir cuánta energía puede producir un panel solar), el simulador solar continuo (una cámara para la exposición a la luz durante varias horas seguidas, con el fin de verificar la durabilidad de las placas solares) y la cámara climática (que utiliza la tecnología china y que puede simular variaciones de temperatura de entre -40 y +80 grados Celsius). También hay una sala de ensayos físicos (resistencia al impacto, a la presión y al granizo) y una estación ambiental, que sirve para probar el rendimiento de las placas en condiciones naturales. Próximamente se adquirirá equipamiento para realizar pruebas de atmósfera salina y rayos ultravioleta.