Nicaragua no cumple sus objetivos renovables

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La prensa local informa sobre la VI Semana nicaragüense de Energías Renovables y Tecnología Ambiental. Según indican, la caída de los precios del petróleo ha provocado la desaceleración en la inversión en renovables desde el 2014. Además, las metas de generación de energías renovables en Nicaragua han descendido y afectan a las de toda Centroamérica. Por último, el objetivo que había proyectado el Ministerio de Energías y Minas (MEM) de instalar 1.500 paneles solares en zonas aisladas el año pasado, no se logró cumplir, según la información pública en la evaluación institucional de este ministerio.

Con respecto a la caída de la inversión en renovables, Kenneth Chamorro, ingeniero de la Universidad Nacional de Ingeniería, manifestó que parte del problema es el precio. “Deberíamos agarrar las experiencias de nuestros amigos cercanos como Costa Rica que tiene casi el cien por ciento de energía renovable y es más barata la energía que aquí, en Guatemala también, incluso Honduras, para eso Nicaragua necesita más incentivos fiscales y más en la energía solar fotovoltaica que está muy cara”, dijo Chamorro.

Además, el Gobierno ha cambiado su plan de expansión: el objetivo en 2015 era alcanzar un noventa por ciento de energía renovable en 2020. Ahora, se habla del 73 % en 2028. El cambio de las proyecciones de energía renovable en el país afecta la meta de Centroamérica, que esperaba incrementar la generación limpia un 11 por ciento en 2020, mientras que Nicaragua ha bajado el porcentaje al ocho por ciento. Según el Ministerio de Energía y Minas (MEM) del país, actualmente el 52,6 por ciento de la matriz energética es a base de renovables.

Por otro lado, a mediados de agosto, el MEM publicó una evaluación institucional afirmando que no había podido cumplir el objetivo de instalar 1.500 paneles solares en zonas aisladas el pasado año. La intención es cumplir esa meta en 2017 dentro del Programa Nacional de Electrificación Sostenible y Energías Renovables (PNESER), dirigido a la expansión de electricidad en zonas aisladas según el cual se beneficiarían 24 comunidades con 5.800 viviendas y 34.800 habitantes.