IRENA: control de calidad determinante para el futuro de la fotovoltaica en América Latina

La garantía de calidad en el desarrollo de las infraestructuras eléctricas será un factor decisivo para el avance de la fotovoltaica en todos los mercados energéticos de América Latina.

Es esta la conclusión principal de un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), que fue presentado en el Foro de Cooperación Regional que tuvo lugar recientemente en Santiago de Chile por IRENA, el Instituto Nacional Germano de Metrología (PTB) y el Comité Solar CORFO, financiado por el Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania.

El evento tuvo el objetivo de acercar los responsables políticos y reguladores América Latina y el Caribe a las problemáticas relativas al desarrollo e implementación de la Infraestructura de Calidad (QI) para sistemas solares fotovoltaicos.

En el informe de IRENA se presentan casos de éxito de los países que tienen mayor desarrollo fotovoltaico y los beneficios de la implementación de servicios de infraestructura de calidad.

“La implementación de infraestructura de calidad puede permitir una ruta efectiva para alcanzar los objetivos de las políticas de energía renovable, ya que tiene un impacto positivo en cada una de las etapas del ciclo de vida de la tecnología”, dijo el director general de la agencia internacional, Adnan Z. Amin.

El informe, además, demuestra con datos concretos que la creación de una infraestructura de calidad conlleva siempre un incremento de la capacidad de generación de fuente fotovoltaica. En el mismo documento, IRENA afirma que la creación de un marco integral que garantice la calidad requiere de una infraestructura física e institucional y que, al mismo tiempo, reduce los costos de capital, aumenta el rendimiento y la duración del módulo y disminuye el costo nivelado de la electricidad.

IRENA prevé que la potencia fotovoltaica instalada a nivel global pueda alcanzar entre unos 1.760 gigavatios y 2.500 gigavatios. A finales de 2016, la solar en el mundo había alcanzado unos 303 gigavatios.