América Latina enfrenta el reto de adaptar sus mercados eléctricos al auge renovable, afirman desde OLACDE

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La expansión de la generación solar y eólica en América Latina y el Caribe está obligando a los países de la región a replantear sus marcos regulatorios, acelerar inversiones en redes y almacenamiento y avanzar en esquemas de integración eléctrica regional. En entrevista con pv magazine, Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), analizó cómo el crecimiento de las renovables variables está modificando la operación de los mercados eléctricos y planteó que el desafío ya no pasa solo por sumar capacidad renovable, sino por adaptar los sistemas eléctricos a una nueva dinámica tecnológica y comercial.

Rebolledo sostuvo que “hay un esfuerzo de transformación de los mercados eléctricos, en particular tratando de diversificar las fuentes donde obviamente la energía eólica y la energía solar han sido y probablemente seguirán siendo las protagonistas”.

Afirmó también que el crecimiento de la solar y la eólica en la matriz regional ha sido acelerado durante la última década. “El sol y el viento han pasado de explicar hace 10 años algo así como un 3% de la generación, a hoy probablemente alrededor de un 20%, y se ha ido multiplicando de manera exponencial”, indicó. Añadió que el aumento de inversiones y proyectos en desarrollo anticipa una mayor participación renovable en los próximos años.

Nuevos desafíos técnicos y regulatorios

El secretario ejecutivo de OLACDE advirtió que esta expansión también genera nuevos desafíos técnicos y regulatorios. “Esta mayor penetración de energías renovables variables ha implicado la necesidad de ir poniendo al día el funcionamiento de los mercados eléctricos”, explicó. Según detalló, en varios países comenzaron a aparecer fenómenos vinculados a las limitaciones de red y a los vertimientos de energía, lo que abrió oportunidades para el almacenamiento con baterías.

“Cuando tienes más variabilidad empiezan a aparecer otros fenómenos que en algunos casos están relacionados no con la oferta de electricidad, sino con las redes”, señaló. En ese contexto, mencionó que tecnologías como los inversores grid-forming y los servicios complementarios asociados a la inercia eléctrica forman parte de un debate regulatorio cada vez más relevante en la región.

Rebolledo consideró que los países avanzan a diferentes velocidades en la actualización regulatoria. “Países como Chile naturalmente están embarcados en esta discusión porque es urgente”, dijo, mientras que otros mercados todavía se encuentran en una etapa de incorporación masiva de renovables y aún no enfrentan problemas como los vertimientos.

Las señales regulatorias son determinantes

El ejecutivo sostuvo además que las señales regulatorias son determinantes para atraer inversiones privadas. “Si tú requieres dar la señal para atraer esas inversiones, requieres calibrar esas regulaciones”, afirmó. Sin embargo, aclaró que en América Latina existen distintos modelos de mercado, con fuerte presencia estatal en algunos países. “Probablemente los países que han tenido mayor éxito son los que han tenido sistemas más bien mixtos y políticas estables”, indicó.

En relación con México, Rebolledo destacó la apertura impulsada por el nuevo gobierno hacia la participación privada y renovable. “México ha hecho esta apertura a la posibilidad de tener otras fuentes de generación privadas y renovables, que también ha sido un paso significativo”, señaló.

Integración energética regional

Otro de los ejes planteados por el titular de OLACDE fue la integración energética regional. “En algunos casos es la integración energética la que posibilita tener un mercado más grande”, afirmó. Según explicó, las interconexiones eléctricas y la armonización regulatoria permitirían mejorar el aprovechamiento de la infraestructura existente y ampliar las escalas para atraer inversiones.

“Hoy día hay muchos casos donde hay interconexión y no se utilizan por razones económicas e incluso políticas”, sostuvo. También remarcó que los países latinoamericanos son complementarios “tecnológicamente, climáticamente e incluso en términos horarios”, lo que podría favorecer un mercado eléctrico regional más integrado.

Sobre las redes de transmisión, Rebolledo indicó que el desafío no pasa únicamente por construir nueva infraestructura. “Es posible eventualmente modernizar lo que hay y generar mayor capacidad versus construir nuevas redes”, afirmó, aludiendo a proyectos de ampliación y modernización de sistemas existentes.

Generación distribuida y microrredes

En materia de generación distribuida y microrredes, el secretario ejecutivo de OLACDE consideró que tendrán un rol creciente, especialmente en zonas alejadas. “Las microrredes y la generación distribuida juegan un rol súper significativo”, dijo. Explicó que estos sistemas pueden reducir la necesidad de expandir redes troncales y facilitar el acceso a la electricidad en áreas rurales.

También mencionó el avance de modelos de negocio basados en empresas ESCO. “Hay modelos tan interesantes como que la inversión la hace una empresa externa y el ahorro mensual permite compartir la remuneración entre quien compra los paneles y el usuario”, explicó, en referencia a esquemas de financiamiento para sistemas solares residenciales y comerciales.

Desafíos estructurales

Rebolledo identificó además desafíos estructurales comunes en la región. “El primero sigue siendo persistir en la diversificación”, afirmó, al recordar que alrededor del 45% de la generación eléctrica regional continúa dependiendo de la hidroelectricidad. A esto sumó la necesidad de ampliar el acceso a la energía. “Tenemos casi un 98% de cobertura, pero sigue habiendo un 2% que permanece sin acceso y está situado principalmente en el mundo rural”, indicó.

Finalmente, vinculó la expansión renovable con la seguridad energética regional. “La lógica sería generar más electricidad renovable y electrificar otros consumos”, señaló. También mencionó el potencial del hidrógeno verde y sus derivados para sectores difíciles de electrificar, como la minería y ciertas industrias intensivas en energía.

Respecto al desarrollo industrial asociado a la transición energética, Rebolledo consideró que la región tiene potencial para avanzar en manufactura y cadenas de valor. “Brasil, Argentina y México tienen otras tradiciones desde el punto de vista del desarrollo industrial”, afirmó. No obstante, sostuvo que para consolidar una industria regional vinculada a tecnologías como paneles solares o movilidad eléctrica “hay que tomar decisiones, generar políticas públicas y tener voluntad política”.

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