Investigadores daneses agregan un poco de color a la FV sobre cubierta

Share

La Universidad Técnica de Dinamarca (DTU) ha anunciado planes para un proyecto, que involucra a socios de la industria, para desarrollar módulos fotovoltaicos de varios colores.

El objetivo del proyecto es producir módulos solares para aplicaciones fotovoltaicas integradas en edificios (BIPV) que se puedan colorear para adaptarse a la estética de una estructura sin comprometer significativamente el rendimiento de los paneles.

“El consumo de energía en los edificios representa casi el 40% del consumo total de energía en Dinamarca”, dijo el investigador de la DTU, Peter Poulsen. “Por lo tanto, la integración de las células solares en los materiales de construcción es cada vez más importante en el objetivo de independizarnos de los combustibles fósiles para 2050”.

El proyecto servirá para refinar un método desarrollado por el fabricante Danish Solar Energy Ltd, que opera una pequeña fábrica en el sur del país. La técnica de Danish Solar oculta las células solares detrás de una película delgada y transparente que tiene poco efecto sobre el rendimiento y se puede colorear fácilmente.

Una cuestión de estética

Para la fotovoltaica sobre cubierta e integrada en edificios, las preocupaciones estéticas son un factor que frena su desarrollo, ya que los arquitectos desconfían del uso de materiales que no se ajustan a sus principios de diseño. Eso ha llevado a que los módulos de distintos colores se conviertieran en un área popular para la investigación. El Fraunhofer ISE de Alemania, por ejemplo, exhibió su producto MorphoColor, que se puede producir en cualquier color con una pérdida de eficiencia relativa de no más del 7%, en la feria PVSEC de este año.

El proyecto de DTU también intenta incorporar placas de aislamiento de color en los módulos como un proceso alternativo. “El objetivo es poder colorear las células solares para que se adapten a prácticamente todos los edificios”, dijo Poulsen.

Los módulos coloreados se producirán y probarán en un nuevo laboratorio planificado para el campus Risø de DTU, y se esperan los primeros módulos el próximo año. “En Dinamarca no podemos competir en la fabricación de células solares de bajo costo”, agregó Poulsen. “Sin embargo, podemos contribuir a garantizar las soluciones tecnológicas de nueva generación cuando se trata de soluciones integradas en la construcción”.