La fotovoltaica en el mundo: Italia y Somalia

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Italia instaló alrededor de 60,1 MW de nuevos generadores fotovoltaicos en los dos primeros meses de este año, un 17% más que en el mismo período del año anterior, en el cual se instalaron 51 MW.

Según cifras provisionales publicadas por la asociación italiana de energía renovable, Anie Rinnovabili, que se basan en los datos proporcionados por el operador de la red del país, Terna, solo en febrero las nuevas incorporaciones sumaron 27,9 MW, un 8% más que en el mismo mes de 2017.

Los sistemas fotovoltaicos residenciales que no superan los 20 kW representan alrededor del 60% de la capacidad instalada de este año. Las instalaciones fotovoltaicas que varían de 4,5 kW a 6 kW, de hecho, representan la mayor parte de las instalaciones con 11,9 MW de nueva potencia.

En cuanto a los segmentos comercial e industrial, la categoría con la mayor participación es la de los sistemas fotovoltaicos con un rango de potencia de 20 kW a 100 kW, que alcanzó una capacidad total de 10,9 MW. En el segmento de gran escala, que incluye todos los proyectos que superan 1 MW, la potencia instalada en los dos primeros meses de este año fue de solo 2,5 MW.

Las regiones con el mayor volumen de capacidad instalada son, una vez más, Lombardia, Emilia Romagna y Veneto con respectivamente 10.9 MW, 9.0 MW y 8.8 MW.

Mientras tanto, en Somalia el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha lanzado  un programa para desarrollar mano de obra calificada en el sector solar.

El PNUD ha subrayado que uno de los mayores desafíos que enfrenta el desarrollo del sector de energía solar en Somalia es la escasez de personal calificado y habilidades técnicas.

El programa de desarrollo busca crear una plataforma de lanzamiento sobre la cual otros programas puedan comenzar a resolver los muchos problemas energéticos que enfrenta Somalia.

Actualmente, el 84% de los somalíes no tiene acceso a una fuente regular de energía. El país no tiene una red nacional, ya que depende de generadores diésel obsoletos, costosos e ineficientes. Además, alrededor del 90% del consumo de energía en Somalia depende de la leña y el carbón, cuya utilización influye negativamente en los procesos de deforestación y desertificación.