“En Uruguay falta una política clara para la solar”

pv magazine: Señor Cabrera, Uruguay fue un país pionero en tema de desarrollo de la energía solar en América Latina, ya que empezó muy precozmente a hacer subastas y reglas para la generación distribuida. El mercado fotovoltaico uruguayo, sin embargo, actualmente tiene niveles de desarrollo muy bajos. ¿Qué está pasando?

Cabrera:  Lo que está pasando es que hace algunos años el gobierno de Uruguay decidió hacer una apuesta muy fuerte en la energía eólica, algo que en esa época estaba ciertamente justificado por los precios de esta tecnología. Eso no lo digo como presidente de la Cámara, sino a título personal. El problema es que actualmente más de dos tercios de la energía producidos por las plantas eólicas no se utilizan.

Entonces, ¿el hecho de que no se estén instalando más plantas solares en Uruguay depende de un exceso de capacidad de generación?

Obviamente, también depende de eso. Pero también depende de que a otras tecnologías de renovables como la eólica y la biomasa fue concedido demasiado espacio, reduciendo así el espacio para la solar cuyos costos, sin embargo, se redujeron de forma muchos más significativa en los últimos años. No critico, de todas maneras, el hecho de que Uruguay tenga más potencia de generación de lo que necesita, lo que representa claramente una fortaleza. Lo que critico es que no se vea la solar como un complemento de la eólica.

¿No se podría empezar a apagar plantas termoeléctricas?

La verdad es que se necesita generación de respaldo. Actualmente las plantas termoeléctricas representan un 40 % de la capacidad de generación de Uruguay, pero en la jornada de hoy, por ejemplo, se utilizó un 4 % de esa capacidad. La capacidad efectivamente utilizada hoy vino por un 46 % de la eólica, un 11 % de la solar, un 7 % de la biomasa, y un 33 % de la hidroeléctrica. La solar, sin embargo, solo es un 1 % de toda la capacidad instalada. El problema es también que toda la nueva capacidad de fuentes renovables que se había planeado hace años se había pensado para exportar energía a países cercanos como Brasil y Argentina. Y lo que está faltando es supuestamente la posibilidad de que el exceso de producción sea absorbido por la demanda de otros países.

Entonces, ¿la idea de que se hagan nuevas subastas para grandes proyectos solares es simplemente impensable?

No creo que a corto plazo esa sea una posibilidad real. Además, la eléctrica estatal de Uruguay, la UTE, que tuvo un papel muy importante para el desarrollo de la solar y las renovables en los años pasados, ahora solo está actuando para conservar su negocio.  La empresa, además tiene el monopolio de la trasmisión por ley nacional, y está encontrando, consciente o inconcientemente varias maneras de obstaculizar a la fotovoltaica. Hace cinco o seis años la UTE era el principal impulsor de las renovables en este país, ahora lo vemos como el principal obstáculo. La situación actual de estancamiento de la solar en Uruguay es fruto de un viraje de las políticas del gobierno e, indirectamente, de la actitud de la UTE. Este proceso, sin embargo, se puede revertir, ya que la percepción del usuario en cuanto a la energía solar es muy buena, y la radiación solar que tenemos está entre la más alta del mundo.

¿Cree usted que la fotovoltaica de gran tamaño podría desarrollarse en el mercado mayorista o en el segmento de los PPA privados?

Esta sería una opción muy interesante. Sin embargo, también en este sentido la UTE está poniendo trabas justamente porque amenaza su monopolio. También muchos proyectos de autogeneración se están atrasando por cuestiones técnicas. Yo, sin embargo, veo más problemas políticos que técnicos en estos retrasos.

En cuanto a la generación distribuida, ¿por qué no está despegando en Uruguay como en otros países de América Latina?

Actualmente hay tres barreras que están impidiendo que la generación distribuida de fuente solar tenga más desarrollo. La primera está representada por los precios de los sistemas fotovoltaicos que aún son muy altos comparados con otros mercados, aunque estén bajando. La segunda razón es un problema de conocimiento de las ventajas de la solar entre consumidores y empresa. En este sentido creo que también como Cámara Solar del Uruguay tenemos que intensificar nuestra acción para que aumente la difusión y divulgación sobre la tecnología. La tercera barrera está representada por el hecho de que la Ley de Inversiones, que promueve el uso de la solar y las renovables entre las industrias del país y garantiza una deducción de impuestos a la fotovoltaica, no se esté aprovechando suficientemente, creando indirectamente una situación de desventaja para todo el sector productivo de Uruguay. Pienso, por ejemplo, en los grandes productores de papel del país, que ya se han vuelto productores de energía de las biomasas.

La solar está haciendo registrar precios muy bajos en todo el mundo, así como en América Latina. ¿Cuándo aprovechará Uruguay esta situación para bajar más los precios de la solar en su mercado?

Yo creo que nuestra industria, que ya existe y está consolidada, hizo este aprendizaje ya en los años pasados y está lista para que las ventajas proporcionadas por la solar lleguen a los consumidores. El problema, como decía antes, es la situación de UTE y las dificultades que ella está creando para la fotovoltaica. Aunque el marco regulatorio actual sea muy bueno, y el sistema energético de Uruguay sea uno de los mejores de América Latina, lo que falta es una política clara para la solar, para que esta pueda acompañar el crecimiento natural del país. Además, aunque hora estemos en una situación de exceso de capacidad y de escasa demanda, eso no quiere decir que eso siga siempre así, y el día que necesitemos más capacidad, esa deberá venir de la tecnologías más baratas, y la solar es ya una de ellas.