“La fotovoltaica puede ir al mercado mayorista en México”

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pv magazine: Señor Olea, hemos escrito mucho sobre la reforma energética de México y el indudable éxito que supone para el país. En esta entrevista, sin embargo, nos gustaría tratar las asignaturas pendientes. ¿Con cuáles retos tienen aún que enfrentarse la solar y las renovables en México?

Héctor Olea: Hay que reconocer que la reforma fue introducida en un tiempo récord y que los grandes beneficiarios de la misma fueron las energías renovables y, en particular, la energía solar. Si alguien me hubiera preguntado al inicio de la reforma que si ese nuevo marco regulador iba a detonar la cantidad de proyectos que ha detonado, no me lo hubiera creído. Ha sido una sorpresa para todos los participantes. Sobre todo el posicionamiento que ha dado a la energía solar. Además, todo se ha hecho con una transparencia muy clara. El gobierno trabajó de forma muy conjunta con las autoridades, el sector privado y los inversionistas.

Se habla mucho de transparencia con respecto a la reforma. Pero, ¿cuáles son los factores principales que caracterizan esta transparencia actual con respecto a la situación anterior a la reforma?

Me refiero a la transparencia en el sentido de la elaboración de todas las reglas y la normatividad que se han llevado a cabo en los últimos años. El sector privado y la misma Asolmex han participado a través de consultas con el regulador para elaborar todo este marco regulatorio.

¿Quiere decir usted que el proceso de consultas fue un proceso real, y no simplemente un acto formal?

Efectivamente ha habido un cambio radical en la cultura del gobierno y de las autoridades, que incluso en algunos casos llegaron a requerir que la iniciativa privada se pronunciara y presentara propuestas razonables para la elaboración de este marco regulatorio. Eso permitió la creación de unas reglas que son muy propicias a la inversión privada.

Empezamos con los retos. ¿Hay puntos débiles en esta reforma?

Cualquier proceso de crecimiento tiene sus retos, obviamente, especialmente cuanto el crecimiento es tan rápido. En los últimos años ha avanzado mucho todo el tema de subastas, el cual ha sido muy exitoso y continuará siendo muy exitoso, porque el modelo está muy bien armado. Sin embargo, ahora nos enfrentamos con el reto de una segunda vía, que es la participación de inversores a través del mercado eléctrico mayorista. Es una segunda vía en la cual en particular los asociados de Asolmex tenemos mucha esperanza de que, a pesar de los inevitables riesgos de mercado, tenga una posibilidad de retorno muy importante. Le doy un ejemplo. Actualmente el precio marginal en el mercado está en un promedio de $ 60 por MWh. Mientras que en las subastas esta misma energía se está pagando a $ 20. Entonces, hay un área de oportunidad muy importante, en la cual pueden participar directamente nuevos proyectos.

En cuanto a las subastas, habrá un porcentaje de los proyectos que no llegarán a ver la luz. ¿Cuál será ese porcentaje?

En mi opinión es arriesgado ponerle un número. Creo que no hay elementos para tener certidumbres en este sentido. Ningún proyecto ahora está en falta y todos aún están dentro de los tiempos acordados. Es probable, como usted dice, que unos proyectos se puedan retrasar e incluso se puedan cancelar. Sin embargo, eso no representa una falla en el mecanismo de asignación de la subasta. Se trataría más bien de fallas atribuibles a los mismos inversionistas o desarrolladores. A veces hay promotores que se aventuran a una subasta sin ni un papel o ni siquiera eso. El mecanismo de la subasta, por otra parte, es abierto y los promotores no tienen que demostrar si un proyecto efectivamente existe, lo cual abona la competencia pero introduce mayor incertidumbre sobre los proyectos. En un momento dado, el gobierno valoró si reducir el alcance de la participación imponiendo más restricciones o si dejarlo abierto garantizado la participación de los inversionistas a través de las garantías. Ese sistema, en mi opinión, es positivo ya que garantiza la competencia y castiga a los que se han aventurado de manera irresponsable en las subastas. Hablamos de multas de decenas de millones de dólares. Pero lo repito, no se trata aquí de un problema sistémico ni de estructuración de las subastas.

¿Cómo juzga los precios de la última subasta?

Fueron precios sorprendentes pero no solo se dieron aquí. Estamos viendo los mismos precios en Chile o en el Medio Oriente. Así que eso demuestra que hay certidumbres sobre las reglas del juego, sobre todo en la asignación de riesgos de los contratos. Hay que destacar aquí que un contrato de CFE tiene muy buenas calificaciones de crédito, y considerado el track record de CFE para el cumplimiento de sus contratos, hablamos aquí de dinero en efectivo. Eso ha hecho que bajaran muchos los niveles de riesgo.

Para que proyectos con esos precios sean banqueables, hay que tener mucho cuidado con su realización, ya que el más mínimo fallo podría comprometer las inversiones.

El margen de maniobra es, indudablemente, estrecho. Pero también depende mucho del valor agregado del desarrollador, y no me refiero únicamente a grandes grupos. Hay claramente desarrolladores que no toman el proceso de desarrollo muy en serio, y en este caso vamos a ver problemas. Sin embargo, me interesa subrayar que en México actualmente tenemos un alto nivel de profesionalidad en el desarrollo de estos proyectos.

¿Cree usted que con las próximas subastas podamos llegar a ver precios aún más bajos o precios más estabilizados?

Soy un vaticinador muy malo. En cada subasta anterior había previsto que los precios iban a subir. El mercado, sin embargo, siempre se ha comportado para abajo. Entonces es muy probable que en la próxima subasta veamos precios iguales o menores.

¿El umbral de los 20 dólares por MWh ya no tiene vuelta atrás, entonces?

Sí, sin duda. La calidad crediticia de la CFE juntos con la asignación de riesgo en la ejecución del business en el actual marco regulatorio ha sido una combinación que permite asumir esos riesgos.

¿Hablamos entonces de proyectos banqueables, en la mayoría de los casos?

Eso es correcto. Sumamente banqueables.

En cuanto al acceso al mercado mayorista, ¿cree usted que se trata de una opción actualmente practicable en México?

Ya hay una planta solar de 30 MW en funcionamiento que está vendiendo energía al mercado mayorista. Está localizada en Baja California Sur, donde los precios son muy altos. En algunas zonas de México la venta de la energía al mercado spot es una opción concreta. El reto consiste en realizar más proyectos en el corto y mediano plazo. Pero no hablamos solo de Baja California Sur sino de todo el país. El interés de Asolmex es tener plena certidumbre y confianza sobre los precios que está generando el mercado spot. Se pueden hacer proyectos de largo plazo cuando tienes un mercado mayorista eficiente, correcto y confiable.

¿La estructura actual del mercado spot mexicano está concebida para que eso sea posible?

La regulación actual está concebida para que esto funcione. Hemos visto el mercado spot producir precios muy confiables para los inversionistas en Estados Unidos, Chile y otros países europeos. Necesitamos un mercado que tenga un track record y que exista la confianza en el largo plazo de que los precios resultantes de ese mercados sean eficientes y correctos. Y ese es el reto que tenemos actualmente. Llevamos un año de operación del mercado y no hay una certidumbre de que efectivamente los precios que se están generando sean los correctos y que los protocolos de operación del mercado se estén siguiendo de manera adecuada. De hecho, no existe una transparencia de cómo se esté operando en el mercado.

¿Qué se debería hacer para que eso ocurriera?

En eso estamos trabajando. Asolmex y otras asociaciones eléctricas que están interesadas en el buen funcionamiento del mercado estamos promoviendo una mayor transparencia en la operación del mercado, con objeto de que tengamos precios marginales que son reales, y confiables. No creemos que haya un fallo de mercado en principio, pero tenemos un mercado que no es monitoreado y, por lo tanto, no es confiable.

Pasamos al tema de los certificados de energía limpia, los CELs, que acaban de entrar en vigor. ¿Habrá un problema de disponibilidad este año?

Ya hay los que se han generado a través de las subastas, y no es poca cosa. Sin embargo, el objetivo para el 2018 está muy apretado y se prevé que incluso pueda haber algún déficit. Para 2019 estamos en duda aún si va a haber déficit. No soy un experto de ese segmento, pero creo que habrá problemas para 2018 y no necesariamente para 2019. Y ya para 2020 creo que el mercado estará estabilizado.

Sin embargo, la falta de CELs en el mercado podría ser un estímulo para la solar, muchas industrias podrían hacerse autoproductoras para evitar la compra de certificados.

Esta es la teoría. Mucho dependerá de cómo evoluciona el mercado de los contratos bilaterales.

¿Qué opciones existe actualmente para los PPAs entre privados?

Las opciones no son muy buenas en el corto plazo. Creo que será más fácil a través del mercado mayorista. Tenemos actualmente una situación muy líquida pero poco profunda. No hay todavía condiciones de mercado para detonar proyectos en ese segmento.

¿Están mejorando las condiciones de financiación para los proyectos solares en México?

En cuanto a la disponibilidad de capital, está circulando mucho dinero para los proyectos con sentido. En México, el reto, como debe ser en toda América Latina, es generar y realizar proyectos que tengan salida comercial. También los bancos mexicanos están con los brazos abiertos, también por lo que pertenece a proyectos comerciales e industriales. Este será el sector más dinámico de México en los próximos años, incluso más que él de las subastas.

Ya es el segmento más dinámico.

Estoy de acuerdo. Pero el crecimiento se va a triplicar en el muy corto plazo.

¿En cuánto pueden disminuir sus facturas eléctricas con la solar los clientes comerciales e industriales mexicanos?

Hablamos de un mínimo de entre un 15 y 20 por ciento. Hay una regulación muy apropiada y eficaz que permite realizar proyectos tanto de pequeña escala como de gran tamaño.

¿Un papel decisivo lo está jugando el beneficio fiscal que permite recuperar el 30 % de la inversión ya en el primer año de actividad de la instalación?

Sí, para los que son propietarios de la instalación puede deducir el 100 por ciento el primer año. Lo que corresponde más o menos a un 30 por ciento de la inversión.

¿Y ese beneficio fiscal se mantendrá para los próximos años?

No tiene plazo y espero que se mantenga.

¿El balance final de la reforma es positivo, en definitiva?

Es muy positivo. Estamos en el medio de un proceso donde ya se pueden hacer negocios y estamos viendo muchas oportunidades hacia delante.