La Comisión Europea frena su apoyo a las renovables

La Comisión Europea ha presentado este miércoles su paquete de medidas sobre energía y cambio climático con cara al año 2030. La Comisión propone que las emisiones de CO2 se reduzcan en un 40 por ciento con respecto a los niveles de 1990, al tiempo que reduce su apoyo explícito a las energías renovables. Propone un objetivo vinculante del 27 por ciento de energías renovables para el conjunto de la Unión Europea, pero renuncia a fijar cuotas individuales para cada estado miembro que pudieran transformase en sanciones en el caso de no ser cumplidas.

Con ello, la Comisión sucumbe a las presiones de Reino Unido, Francia y España, contrarias a la fijación de objetivos renovables vinculantes a nivel nacional, y da un paso atrás en su política energética. Mientras que el actual objetivo 2020 obliga a los países miembros a cumplir metas nacionales con el fin de conseguir que el 20 por ciento del mix energético de la UE sea renovable, con cara a 2030 los Estados miembros tendrán "flexibilidad para transformar su sistema energético de un modo que se adapte a las circunstancias y preferencias nacionales", indica el comunicado de prensa de la Comisión.

Bruselas también da un paso atrás en cuanto a eficiencia energética, materia para la cual no se ha propuesto objetivo alguno para 2030 y cuya decisión ha aplazado hasta finales de este año. En el escenario 2020, el objetivo fijado por la UE es alcanzar el 20 por ciento de ahorro energético. Un objetivo que, no obstante, carece de carácter vinculante.
Los objetivos energéticos y climáticos propuestos por la Comisión, que deberán ser ratificados por el Consejo Europeo a finales de marzo, no han caído bien entre los grupos ecologistas. Greenpeace afirma en un comunicado que el presidente de la Comisión Europea "traiciona la política climática y energética", y denuncia que la falta de ambición de los objetivos propuestos "muestran la gran influencia de las compañías energéticas más interesadas en seguir comercializando energía sucia". Por el contrario, el presidente de la Comisión Europea, José Barroso, afirma que "se tratan de objetivos ambiciosos y realistas". (Redacción)