Tecnología argentina en paneles solares que participan de la nueva misión a la Luna

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El microsatélite CubeSat argentino ATENEA, que participa en la misión Artemis II de la NASA, completó su fase experimental en vuelo con la validación de su sistema de potencia basado en paneles solares desarrollados e integrados por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), junto con la verificación de comunicaciones de largo alcance en condiciones de espacio profundo.

La misión Artemis II se encuentra en su fase final de retorno y prevé su amerizaje para hoy, tras completar un perfil de vuelo de aproximadamente diez días.

El microsatélite Cubesat ATENEA mide 20 x 20 x 30 cm, tiene seis caras y consta de tres paneles solares con un total de 32 células fotovoltaicas. Dos de los paneles tienen ocho células cada uno; el tercero, 16. Según se afirma desde CNEA, esta configuración se definió para disponer el espacio necesario para las antenas y garantizar una buena calidad de señal.

El desarrollo del proyecto llevó seis meses de planificación y un mes de integración de los paneles.

El sistema fotovoltaico fue diseñado para operar en un entorno de alta radiación y baja disponibilidad de luz, con requerimientos de estabilidad energética para sostener los subsistemas del microsatélite durante su trayectoria.

Este tipo de tecnología, basada en dispositivos de alta eficiencia empleados en satélites, difiere de los módulos convencionales terrestres por su mayor tolerancia a la degradación y su desempeño en entornos de baja irradiancia.

La CNEA, a través de su Departamento de Energía Solar, adaptó tecnologías utilizadas en satélites de mayor porte a la escala de un CubeSat, con integración en condiciones de sala limpia y criterios de calificación espacial.

Durante la misión, ATENEA alcanzó distancias superiores a 70.000 kilómetros de la Tierra y logró mantener el suministro energético de sus sistemas, con la batería en niveles completos durante las ventanas de operación. Este desempeño permitió sostener la transmisión de telemetría y la validación del enlace de comunicaciones de largo alcance, uno de los objetivos centrales del proyecto.

ATENEA se comunicó con el Centro Espacial Teófilo Tabanera, ubicada en la provincia argentina de Córdoba, a 70.000 km de distancia, enviando su señal para que profesionales de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa aeroespacial Vehículo Espacial Nueva Generación (VENG) monitoreen y procesen los datos del microsatélite.

El microsatélite fue concebido para medir radiación y evaluar el comportamiento de componentes electrónicos en condiciones de espacio profundo, variables que inciden directamente en el rendimiento de los sistemas fotovoltaicos y de almacenamiento energético. Los datos obtenidos servirán para ajustar el diseño de futuras plataformas con requerimientos de mayor autonomía energética.

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