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Fabricantes chinos de inversores y BESS destacan el cumplimiento normativo ante la ampliación de las restricciones en EE. UU.

Los proveedores chinos están poniendo el acento en el cumplimiento normativo, su limitada exposición al mercado estadounidense y la diversificación geográfica, a medida que Washington amplía las restricciones sobre los equipos eléctricos.
Imagen: CATL

Los fabricantes chinos de inversores y equipos eléctricos han adoptado una respuesta en gran medida cautelosa ante una serie de restricciones impuestas por Estados Unidos desde julio, mientras las empresas tratan de diferenciar el impacto inmediato sobre sus negocios existentes de las consecuencias potencialmente mayores para los futuros productos y el acceso al mercado.

El 28 de julio, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) añadió determinados inversores eléctricos fabricados en el extranjero a su Lista de Equipos Cubiertos, lo que en la práctica impide que los nuevos productos afectados obtengan la autorización de equipos de la FCC. La medida se dirige a los inversores interactivos con la red equipados, o diseñados para admitir componentes, para comunicación, monitoreo o control remotos.

Sin embargo, el 20 de agosto, la FCC afinó y al mismo tiempo amplió la medida, al excluir algunos inversores elegibles para el crédito fiscal a la manufactura avanzada de la Sección 45X, incluir productos cableados —y no solo inalámbricos— y aclarar que los productos que no interactúan con la red quedan fuera de la restricción.

Washington amplió aún más la política el 26 de agosto, cuando el presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14420, que declara una emergencia nacional por el suministro extranjero de equipos para el sistema eléctrico de gran escala. La orden abarca los equipos utilizados en sistemas de transmisión de 69 kV o más, incluidos inversores conectados a la red, sistemas de almacenamiento de energía en baterías, transformadores y sistemas de control industrial, mientras excluye las instalaciones de distribución local. El Departamento de Energía dispone de 120 días para elaborar las normas de aplicación.

El Gobierno de China ha respondido con mayor contundencia que sus fabricantes. El Ministerio de Comercio calificó la actuación de la FCC de discriminatoria y acusó a Washington de ampliar el concepto de seguridad nacional para interferir en el comercio normal, advirtiendo que China adoptaría contramedidas si continuaban las restricciones. El Ministerio de Relaciones Exteriores ha empleado un lenguaje similar, al sostener que el proteccionismo perjudicaría a las empresas y los consumidores estadounidenses.

Sungrow aporta detalles

Entre los fabricantes, Sungrow ha ofrecido la respuesta más detallada, reflejo de su exposición comparativamente mayor al mercado estadounidense, que las declaraciones de empresas chinas sitúan en aproximadamente entre el 15% y el 20% de sus ingresos. En julio, la empresa afirmó que sus inversores destinados a Estados Unidos no disponían de funciones de actualización ni de comunicación remotas y cumplían las normas estadounidenses aplicables.

Tras la decisión de la FCC, Sungrow afirmó que los inversores fotovoltaicos y los sistemas de almacenamiento de energía ya certificados y vendidos en Estados Unidos no se verían afectados, aunque la certificación de nuevos productos quedaría limitada.

Sin embargo, después de la orden ejecutiva del 26 de agosto, Sungrow adoptó inicialmente una posición más cautelosa y afirmó que todavía estaba estudiando la medida y que aún no podía evaluar su impacto.

En un intercambio más reciente con inversores institucionales, la empresa fue más allá y reconoció que es probable que su negocio en Estados Unidos se reduzca gradualmente a más largo plazo debido a la persistente incertidumbre geopolítica.

Sungrow afirmó que prevé mantener bajo control los riesgos asociados al mercado estadounidense mediante el traslado de más recursos hacia otros mercados regionales, el fortalecimiento de la innovación y la ampliación de su negocio de canales de distribución. La empresa también señaló que actualmente no contempla establecer capacidad de fabricación en Estados Unidos, al considerar que el entorno competitivo sigue siendo desfavorable para las empresas chinas, mientras que la producción local ofrecería ventajas de costos limitadas y no necesariamente eliminaría las preocupaciones de los clientes estadounidenses.

Al mismo tiempo, Sungrow afirmó que no espera que su negocio en Estados Unidos desaparezca abruptamente. En cambio, está explorando la cooperación con empresas extranjeras en ámbitos que incluyen componentes, servicios y sistemas de menor escala. Los comentarios marcan un cambio respecto del enfoque anterior de la empresa, centrado en el cumplimiento normativo a corto plazo y el tratamiento de los productos existentes, hacia una estrategia más amplia destinada a reducir su exposición estructural al mercado estadounidense, al tiempo que preserva determinadas oportunidades comerciales.

Otros fabricantes

Otros proveedores de inversores se han concentrado en limitar las preocupaciones de los inversores. Ginlong Solis afirmó que los ingresos procedentes de Estados Unidos representaban solo un porcentaje de un solo dígito de su negocio, mientras que Deye situó su exposición al mercado estadounidense en alrededor del 2% al 3%. GoodWe señaló que las ventas en Estados Unidos representaron menos del 2% de sus ingresos de 2025, y Sineng Electric también describió como reducido su negocio estadounidense. Hoymiles, por su parte, destacó su limitada exposición a Estados Unidos y su capacidad de fabricación en el extranjero.

Los fabricantes de equipos eléctricos han adoptado un enfoque similar tras la Orden Ejecutiva 14420. Jinpan Technology afirmó que sus productos se utilizan principalmente en sistemas de distribución del lado del cliente y que, por tanto, quedan en gran medida fuera de las normas aplicables al sistema eléctrico de gran escala. MingYang Electric señaló que sus productos en Estados Unidos tienen principalmente tensiones nominales de 34,5 kV o inferiores, lo que también los sitúa por debajo del umbral de 69 kV establecido por la orden.

En conjunto, las respuestas sugieren que los proveedores chinos perciben una alteración inmediata limitada de los envíos actuales, pero una mayor incertidumbre en torno a las futuras aprobaciones de productos, los requisitos de software y acceso remoto y el acceso a largo plazo al mercado estadounidense. Las fábricas en el extranjero pueden reducir los riesgos arancelarios y logísticos, pero no necesariamente resuelven las restricciones basadas en la autorización de equipos, la propiedad o los criterios de seguridad nacional. Por tanto, la cuestión más importante podría estar menos relacionada con los ingresos actuales en Estados Unidos que con la capacidad de los proveedores chinos para seguir introduciendo nuevas generaciones de inversores y equipos de red en ese mercado.

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