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Establecen en Argentina parámetros para regar cultivos extensivos con fotovoltaica sin conexión a red

La Estación Experimental Agropecuaria del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Manfredi, en Córdoba, ensaya desde 2022 un sistema de riego por goteo enterrado alimentado exclusivamente con energía solar. Tras cuatro años de pruebas en trigo, soja y maíz, los investigadores establecieron referencias de caudal, potencia fotovoltaica y horas de funcionamiento para dimensionar instalaciones off grid en explotaciones agrícolas.
Imagen: INTA

La Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Manfredi, en la provincia argentina de Córdoba, ha desarrollado una línea de investigación para determinar cómo dimensionar sistemas de riego por goteo enterrado para cultivos extensivos alimentados exclusivamente mediante energía fotovoltaica y sin conexión a la red eléctrica.

El sistema experimental utiliza una bomba solar Lorentz de 10 kW, con un caudal de 24 m³/h, alimentada por un parque fotovoltaico de 18 kW. Inicialmente se utilizó para regar 6 ha y posteriormente la superficie se amplió a 12 ha con la misma infraestructura.

Según Ignacio Severina, investigador del INTA Manfredi, uno de los principales resultados del trabajo es una referencia de caudal de 2 m³ por hectárea a regar. A partir de ese valor pueden definirse la bomba y la potencia fotovoltaica necesarias.

Para un establecimiento de 50 ha, por ejemplo, el INTA estima un caudal cercano a 100 m³, una bomba de unos 100 kW y un parque fotovoltaico próximo a 200 kW.

Los ensayos también mostraron que resulta conveniente instalar una potencia fotovoltaica superior a la nominal de la bomba. Como referencia, el campo solar puede dimensionarse con aproximadamente el doble de la potencia requerida por el bombeo, lo que permite ampliar las horas de funcionamiento cuando disminuye la radiación solar.

En la zona de Manfredi, el sistema alcanza unas 1.950 horas anuales de riego, con un promedio cercano a siete horas diarias durante el período de utilización. La disponibilidad es menor durante el invierno y aumenta en verano.

Los primeros ensayos se realizaron sobre 6 ha divididas entre trigo, soja de segunda y maíz. En esa etapa, los investigadores comprobaron que utilizar toda la disponibilidad de energía solar para aumentar el aporte de agua apenas incrementaba los rendimientos.

En trigo, por ejemplo, la lámina pasó de unos 300 mm con riego eléctrico a 520 mm con bombeo solar, mientras el rendimiento aumentó de 55 a cerca de 70 qq/ha. En soja de segunda, el aporte pasó de 100 a 300 mm sin variaciones relevantes en el rendimiento, que se mantuvo alrededor de 35 qq/ha. En maíz, la lámina aumentó de 250 a 500 mm y el rendimiento pasó de unas 15 a 16 t/ha.

A partir de esos resultados, el INTA duplicó la superficie regada, de 6 a 12 ha, sin modificar la bomba ni el parque fotovoltaico. Con este esquema, las láminas se aproximaron a 350 mm en trigo, 250 mm en maíz y 200 mm en soja de segunda, sin caídas relevantes en la producción.

El equipo concluyó así que resulta más eficiente ajustar el aporte de agua a las necesidades del cultivo y utilizar la capacidad disponible para ampliar la superficie bajo riego que aplicar toda el agua posible sobre una superficie menor.

El INTA Manfredi investiga el riego por goteo enterrado desde 2012. La incorporación del bombeo fotovoltaico se realizó en 2022 mediante un convenio de vinculación tecnológica con Tonka Solar y Rivulis-Conci.

Los resultados se presentarán durante la 9ª Reunión Internacional de Riego y la 3ª Exporiego, que se celebrarán el 14 y 15 de octubre en INTA Manfredi, Córdoba, con participación de productores, investigadores, empresas y especialistas en riego, energía, automatización y agricultura de precisión.

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