Chile enfrenta un temporal esta semana: Las guías para preparar una planta solar existen hace años, y son gratis
Para quien gestiona plantas fotovoltaicas, la pregunta de estos días no es cuánto va a llover en Chile. Es qué se hace antes. Y esa pregunta, a diferencia de la anterior, tiene una respuesta escrita.
Lo que ya está publicado
Después de los huracanes Irma y María, los laboratorios nacionales de Estados Unidos recorrieron las plantas fotovoltaicas de Puerto Rico para entender qué había fallado. La conclusión fue incómoda: buena parte del daño podría haberse evitado con medidas preventivas relativamente simples. De ese diagnóstico nacieron las listas de verificación pre-tormenta que FEMA y el Laboratorio Nacional de Energías Renovables (NREL) publicaron en 2022, con una versión dedicada a plantas utility-scale montadas en suelo.
No es el único documento. Un año antes, el Departamento de Energía había publicado —con el Laboratorio Lawrence Berkeley como autor principal— una guía de 169 páginas sobre las vulnerabilidades climáticas de una planta, que incluye su propio capítulo de medidas previas y posteriores a un temporal.
Ambos son públicos, ambos gratuitos. Y sin embargo rara vez aparecen en las conversaciones del sector cuando se anuncia un evento severo.
Qué mandan revisar
Lo primero que dejan claro es cuándo hacerlo: son tareas para varios días antes, no para la víspera. NREL advierte explícitamente que no deben intentarse una vez que la tormenta ya está afectando el sitio.
En materia de agua, la lista parte por lo obvio y por lo que casi siempre está postergado: verificar que los drenajes y los sistemas de control de inundación estén operativos y libres de escombros. Sigue una medida que pocos ejecutan y que puede ahorrar un inversor completo: analizar la cota a la que están los equipos y desenergizar preventivamente los strings con probabilidad de inundarse. En los gabinetes, revisar empaquetaduras, fittings de canalización y sellos en las penetraciones, aplicando sellante para intemperie donde haga falta, y asegurar que las puertas queden cerradas y con pestillo, porque la lluvia impulsada por viento sortea un sello débil sin dificultad.
En materia de viento, el criterio es que nada quede suelto. Despejar escombros, material y equipos fuera de uso —o amarrarlos—, podar ramas con riesgo de caída, retirar instrumentación delicada como los piranómetros montados externamente, y verificar el torque de fijadores y estructuras según especificación del fabricante. El DOE sugiere auditar entre un 5% y un 10% de las uniones apernadas críticas, que es una muestra razonable para una jornada. Y en sistemas con seguidores, llevarlos al ángulo de resguardo ante viento alto.
Hay una línea del checklist de NREL que rara vez se ejecuta y que probablemente sea la de mayor retorno: tomar imágenes del estado del arreglo antes del evento (IR). Cuesta una mañana, y es la línea base con la que se defiende un reclamo frente a la aseguradora.
Durante el temporal, ambas guías coinciden en desenergizar. El DOE es específico: fusibles de combiner, todos los desconectadores principales en el punto de interconexión, switchgear, estación meteorológica y medidores. Todo trabajo eléctrico, sin excepción, debe ejecutarlo personal calificado.
El sitio, no solo los equipos
Hay una vulnerabilidad en la guía del DOE que merece atención especial en eventos como el de esta semana, donde la lluvia se sostiene durante días sobre suelos que se van saturando.
Se llama socavación: el agua que escurre por el terreno va removiendo el suelo alrededor de las fundaciones de hormigón del arreglo hasta comprometer su estabilidad estructural frente al viento. La guía también advierte sobre la compactación del terreno durante la construcción, que aumenta el escurrimiento superficial, y sobre la pérdida de cobertura vegetal, que favorece la erosión y los flujos concentrados que abren zanjas entre las filas.
Dicho de otro modo: el agua no solo moja los equipos. Prepara el terreno para que el viento haga el resto. Y en nuestra geografía hay un vector adicional a revisar que son los canales de regadío vecinos. Un canal obstruido desborda hacia el sitio, y eso no lo resuelve ningún checklist importado.
El punto
Nada de esto es sofisticado. No hay tecnología nueva, ni inversión relevante, ni una decisión que deba subir al directorio. Hay una lista, la escribieron los laboratorios nacionales de Estados Unidos, es gratuita, y recorrerla completa toma una jornada de trabajo.
La diferencia entre un susto y un siniestro rara vez se define durante la tormenta. Se define antes.
Esta semana todavía hay tiempo.
Autor:
Pablo Caerols, Country Manager Chile Vector Renewables
Fuentes:
NREL/FEMA, “Preparing Solar Photovoltaic Systems Against Storms”, NREL/FS-5R00-81968 y NREL/FS-5R00-83118 (mayo 2022).
DOE/FEMP, “PV System Owner’s Guide to Identifying, Assessing, and Addressing Weather Vulnerabilities, Risks, and Impacts”, DOE/EE-2500 (septiembre 2021).
Pronóstico: Dirección Meteorológica de Chile.
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