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América Latina y el Caribe alcanzan 3,4 GW de BESS en operación, más del doble que en 2025

La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde) contabiliza 3.408 MW de sistemas de almacenamiento mediante baterías en operación en sus 27 países miembros a agosto de 2026, frente a los 1.681 MW identificados en 2025. Chile concentra 2.291 MW, alrededor de dos tercios del total regional.
Imagen: Engie Chile

La capacidad de sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS) en operación en América Latina y el Caribe alcanza aproximadamente 3.408 MW, o 3,4 GW, a agosto de 2026, según la Nota Técnica 21 de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), dedicada al almacenamiento y la gestión de la flexibilidad en los sistemas eléctricos de la región.

El organismo compara esta cifra con los aproximadamente 1.681 MW identificados en 2025. Sin embargo, advierte que la diferencia no corresponde exclusivamente a nueva capacidad puesta en servicio durante el último año. Para la nueva edición realizó un barrido de información en los 27 países miembros y ajustó algunos proyectos que habían sido considerados anteriormente como instalados o cuya entrada en operación había sido anunciada, pero que todavía no estaban operativos en la fecha de corte.

El informe sitúa a Chile ampliamente por delante del resto de la región, con 2.291 MW de BESS operativos, frente a 1.105 MW en la estimación de 2025. Le siguen Brasil, con 479,75 MW; México, con 192 MW; República Dominicana, con 106 MW; Perú, con 80 MW; Costa Rica, con 15 MW; y Jamaica, con 21,5 MW, entre otros mercados.

Chile representa así aproximadamente dos tercios de toda la capacidad regional identificada por Olacde. El informe señala además que, a junio de 2026, el país tenía otros 2.389 MW de almacenamiento en pruebas y 4.960 MW en construcción. Las tres categorías sumaban alrededor de 9,6 GW, aunque el organismo subraya que solo los 2.291 MW en operación forman parte de su cómputo regional de capacidad instalada.

La organización destaca que los proyectos chilenos que están entrando al sistema presentan predominantemente configuraciones multihora, con duraciones medias del orden de cuatro a cinco horas. Este diseño permite trasladar energía desde las horas de elevada producción solar hacia períodos posteriores de mayor demanda neta.

Fuera de Chile, Olacde identifica señales de una expansión más amplia. En México, la planificación del Sistema Eléctrico Nacional contempla la incorporación de 2.216 MW de sistemas de almacenamiento mediante baterías por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) hacia 2030. El informe considera que esta capacidad muestra la incorporación explícita del almacenamiento a la estrategia de expansión del sistema mexicano.

En Argentina, la nota recoge los procesos AlmaGBA y AlmaSADI y cifra en más de 1.400 MW las adjudicaciones de almacenamiento realizadas para atender necesidades de potencia, reservas operativas y confiabilidad. Esa capacidad no se incluye en los 3,4 GW regionales porque los proyectos todavía no se encuentran en operación comercial.

El documento también cita el desarrollo por parte de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica de Honduras de un BESS de 75 MW / 300 MWh en la subestación Amarateca, mientras que Jamaica avanza en un proceso para incorporar 110 MW / 220 MWh de baterías asociados a 220 MW de nueva generación renovable. En Brasil, Olacde destaca los cambios regulatorios de 2026 y la preparación de procesos competitivos destinados específicamente a contratar almacenamiento.

Más allá del aumento de capacidad, el estudio plantea que la región debe pasar de fijar objetivos exclusivamente en MW de baterías a identificar las necesidades concretas de flexibilidad de cada sistema. Según Olacde, la potencia por sí sola no permite determinar el aporte de un BESS: deben considerarse también la capacidad energética en MWh, la duración, la localización, la disponibilidad y la estrategia de operación.

El organismo sostiene además que el almacenamiento no debe analizarse como sustituto automático de otras fuentes de flexibilidad. La hidroelectricidad regulable, la transmisión, las interconexiones, la respuesta de la demanda y otras tecnologías de almacenamiento pueden competir o complementar a las baterías en función de las características de cada sistema.

La Nota Técnica utiliza las experiencias de Chile, California y Australia para mostrar que, cuando los BESS alcanzan suficiente escala, dejan de limitarse a responder a los precios y comienzan también a modificarlos. El informe señala que la carga durante las horas de abundancia renovable puede elevar los precios más bajos, mientras que la descarga en las horas de mayor demanda neta puede moderar los precios altos y reducir los diferenciales horarios utilizados para el arbitraje.

En ese contexto, Olacde concluye que la siguiente etapa para América Latina y el Caribe no debería centrarse únicamente en maximizar la capacidad instalada de baterías, sino en identificar qué flexibilidad necesita cada sistema, dónde y durante cuánto tiempo, y establecer señales económicas y regulatorias que remuneren los servicios requeridos.

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