La ministra de Energía de Uruguay anuncia cuatro plantas solares dentro de una meta de 500 MW renovables
La ministra de Industria, Energía y Minería de Uruguay, Fernanda Cardona, anunció durante la apertura del XII Congreso Latam Renovables, organizado por la Asociación Uruguaya de Energías Renovables (AUDER) los días 28 y 29 de julio en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), en Montevideo, que el gobierno prevé incorporar 500 MW de nueva capacidad renovable antes de que concluya el actual período de gobierno, en febrero de 2030, con énfasis en la energía fotovoltaica. La estrategia comprende cuatro plantas solares distribuidas en distintos departamentos y el avance de iniciativas de hibridación, aunque todavía no se han presentado proyectos concretos de almacenamiento con baterías.
La ministra reconoció que el país acumula un retraso en la incorporación de nueva capacidad de generación y sostuvo que el gobierno debe corregirlo ante el crecimiento previsto de la demanda eléctrica, las nuevas inversiones industriales y la expansión de la movilidad eléctrica.
“En los últimos años venimos con un atraso en materia de incorporación de nueva capacidad de generación”, afirmó Cardona. Según explicó, la ampliación renovable constituye uno de los principales componentes de la política energética del Ejecutivo y debe preparar al sistema para proyectos que demandarán un suministro más competitivo, confiable y sustentable.
Uruguay cerró 2025 con 339 MW de capacidad solar fotovoltaica instalada y conectada, frente a los 336 MW registrados al término de 2024, según las estadísticas más recientes de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena). La cifra comprende las instalaciones operativas y, por tanto, no incluye las plantas actualmente en desarrollo.
Dos de las cuatro plantas ya están identificadas
Cardona indicó que las cuatro centrales se localizarán en diferentes departamentos y que la primera se instalará en Cerro Largo. El proyecto al que se refiere es el Parque Solar Fotovoltaico Melo, presentado anteriormente por la empresa eléctrica estatal UTE, y cuyo inicio de construcción se anunció en abril pasado.
La planta de Melo tendrá 100 MWp de potencia instalada y 75 MW nominales en su punto de conexión. El proyecto contempla aproximadamente 140.000 módulos con seguidores solares, una inversión superior a 75 millones de dólares y una conexión en 150 kV mediante la subestación Melo B. UTE estima que podrá abastecer un consumo equivalente al de unos 65.000 hogares.
El segundo proyecto identificado hasta ahora es una planta fotovoltaica de 30 MW que UTE preveía construir inicialmente en Baygorria, departamento de Durazno. La empresa resolvió trasladar la primera iniciativa a Río Negro debido a los recursos judiciales y las diferencias administrativas surgidas alrededor del emplazamiento original.
UTE señaló en mayo que el proyecto de Río Negro ya contaba con permisos ambientales y que esperaba iniciar su contratación y construcción en el corto plazo. La compañía mantiene, no obstante, la intención de desarrollar posteriormente otra central solar en Baygorria.
La iniciativa de 30 MW también había sido presentada con un esquema de financiamiento abierto a pequeños inversores, con aportes desde 200 dólares. El gobierno anunció entonces que avanzaría con al menos otras dos plantas renovables, pero no informó sus ubicaciones ni sus potencias.
Por tanto, de las cuatro plantas mencionadas ahora por Cardona, los proyectos concretamente identificados son Melo, en Cerro Largo, y la central de 30 MW trasladada desde Baygorria a Río Negro. La ministra no aportó detalles sobre las otras dos instalaciones ni precisó qué proporción de los 500 MW quinquenales corresponderá a generación fotovoltaica.
Hibridación, pero sin un proyecto de baterías definido
Cardona también incluyó la hibridación de parques de generación entre las líneas de trabajo del gobierno. Sin embargo, no indicó qué centrales participarían, qué tecnologías se combinarían ni si las instalaciones incorporarán sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías.
El anuncio debe interpretarse, por tanto, como la presentación de una orientación para la futura expansión del sistema y no como la confirmación de proyectos BESS específicos. La ministra tampoco comunicó potencias, capacidades en MWh, inversiones o calendarios relacionados con almacenamiento.
La planificación de la nueva generación renovable involucra a la Dirección Nacional de Energía del ministerio, UTE, la petrolera pública ANCAP y representantes de la academia. Cardona añadió que el gobierno prepara un nuevo decreto sobre microgeneración, aunque no adelantó las modificaciones que incorporará la normativa.
La ministra sostuvo que la elevada participación renovable de Uruguay —que promedia alrededor del 97% de la generación eléctrica— no elimina la necesidad de ampliar el parque. “Sería un error pensar que el trabajo ya está hecho”, afirmó al vincular los nuevos proyectos con el aumento de la demanda, la electrificación del transporte y el desarrollo industrial.
Señaló además que la movilidad eléctrica dejó de ser una promesa y que el gobierno continuará ampliando los incentivos y la infraestructura de recarga. Según sus proyecciones, la red pública pasará de 435 a 600 cargadores al cierre de 2026, y recordó que a finales del año pasado se superó la meta de que el 15% de la flota de ómnibus fuera eléctrica, y que deberá alcanzar el 20% a finales de este año.
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