En Perú, Keiko Fujimori propone elevar al 20 % la participación de las renovables en 2031
Keiko Fujimori, proclamada presidenta electa de Perú por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) el pasado 3 de julio, propone elevar al 20 % para 2031 la participación de las energías renovables no convencionales en la matriz eléctrica del país. La dirigente de Fuerza Popular asumirá la Presidencia para el periodo 2026-2031 el próximo 28 de julio.
El plan de gobierno, según se desprende de la plataforma electoral dada a conocer por el partido, incluye dentro de esa meta a la energía solar, la eólica, la geotérmica, la biomasa y el hidrógeno verde. El documento no distribuye el objetivo del 20 % entre las distintas tecnologías ni establece una trayectoria anual para alcanzarlo.
Actualmente, Perú no cuenta con una meta porcentual nacional vigente, después de que la Ley 32.249 derogara en enero de 2025 el mecanismo establecido por el Decreto Legislativo 1002, que había contemplado un objetivo de hasta el 5 % durante su primer quinquenio.
Precisamente, el mes pasado, la Asociación Peruana de Energías Renovables volvió a reclamar la reglamentación de la ley eléctrica aprobada hace más de un año.
Proyectos piloto solares y eólicos
En materia fotovoltaica, la principal medida prevista para los primeros cien días es una convocatoria nacional para proyectos piloto solares y eólicos en los departamentos de Arequipa, Moquegua, Ica, Piura y Cajamarca. El programa no indica el número de iniciativas, su potencia, el volumen de inversión, el mecanismo de selección ni las condiciones bajo las cuales se contrataría la electricidad.
La solar también aparece vinculada a la electrificación rural. Fujimori propone reducir la brecha de acceso mediante soluciones autónomas basadas en paneles solares y minicentrales hidroeléctricas, con prioridad para la Amazonía y otras áreas aisladas. La meta general es alcanzar una cobertura eléctrica nacional del 100 %, frente a una cobertura rural que el diagnóstico del programa sitúa en el 82,6 %.
El programa reconoce además que las restricciones de las redes de transmisión, principalmente en el sur y el oriente, limitan la incorporación de nuevos proyectos. Para abordar este problema, propone acelerar inversiones pendientes por 3.000 millones de dólares, modernizar las distribuidoras regionales mediante asociaciones público-privadas y establecer un procedimiento de aprobación acelerada para grandes proyectos energéticos considerados estratégicos.
También plantea crear un Fondo de Compensación Energética para las comunidades situadas en las áreas de influencia de proyectos renovables e hidroeléctricos y suscribir convenios con universidades y centros de investigación para desarrollar tecnologías energéticas limpias.
El documento no define el instrumento regulatorio o comercial que permitiría incorporar la nueva generación renovable. No contempla subastas, contratos de compraventa de energía de largo plazo, cuotas por tecnología, certificados verdes ni una reforma específica del mercado eléctrico. Tampoco fija objetivos expresados en MW para la solar, la eólica o el resto de las tecnologías.
Generación distribuida y almacenamiento
En generación distribuida, el plan identifica la falta de redes inteligentes y sistemas avanzados de medición, pero no menciona reglas para el autoconsumo, la medición bidireccional, la compensación de excedentes o las comunidades energéticas. La propuesta fotovoltaica se concentra, por tanto, en los proyectos piloto regionales y en los sistemas autónomos destinados a la electrificación rural.
El almacenamiento eléctrico constituye el principal vacío de la estrategia. El programa no menciona baterías, sistemas BESS ni proyectos híbridos destinados a integrar generación solar y eólica. Tampoco presenta reglas para remunerar el arbitraje energético, la potencia, los servicios complementarios o el desplazamiento de electricidad renovable hacia las horas nocturnas.
Hidrógeno verde
Para el hidrógeno verde, Fujimori propone aprobar y presentar durante los primeros cien días una agenda nacional elaborada por el Ministerio de Energía y Minas, el Ministerio del Ambiente y organismos de cooperación internacional. El plan pretende atraer inversiones y posicionar a Perú como un mercado regional para esta tecnología.
La futura agenda todavía carece de objetivos de producción, capacidad de electrólisis, potencia renovable asociada, mecanismos de apoyo económico o sectores prioritarios de consumo. Tampoco especifica medidas para la certificación del origen renovable, la infraestructura portuaria o los posibles usos del hidrógeno en minería, fertilizantes, industria y transporte pesado.
Electromovilidad
La electromovilidad ocupa un lugar secundario. La medida más concreta consiste en promover flotas de bajas emisiones, incluidos camiones eléctricos y vehículos pesados propulsados con gas natural licuado, mediante beneficios tributarios temporales. El programa prevé además desarrollar corredores logísticos verdes con criterios de descarbonización, resiliencia climática y eficiencia energética.
No se recogen, en cambio, objetivos de incorporación de vehículos eléctricos, despliegue de cargadores públicos, electrificación de autobuses y taxis, tarifas específicas para recarga o normas técnicas para la infraestructura. La propuesta se orienta principalmente al transporte de mercancías y no constituye todavía una estrategia integral de electromovilidad.
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